24 de noviembre 2009 - 00:00

Diputados cierra votos y arranca interna por cargos

Agustín Rossi, Néstor Kirchner, Jorge Yoma
Agustín Rossi, Néstor Kirchner, Jorge Yoma
En Diputados, la máquina de hacer leyes se apagará mañana, al menos hasta febrero de 2010. Poco importa a esa cámara que Cristina de Kirchner decida prorrogar las sesiones ordinarias o convocar a extraordinarias para permitir que el Senado apruebe la reforma política: en Diputados ya no quedan temas pendientes, menos después del maratón de leyes y resoluciones con que despedirán el año para terminar de cumplir con el Gobierno y con los proyectos de cada legislador.

Pero aunque se acelere el final de año, quedan aún por pelear en esa cámara algunas de las batallas más duras del año. Antes del recambio del 10 de diciembre, los diputados tendrán la jura de los nuevos integrantes (con el clásico show de familias debutantes en el Palacio, desfile de peluquerías y estreno de vestuarios) y luego la elección de las autoridades, de la Cámara y los bloques.

Néstor Kirchner no da aún señales claras de lo que hará con su futuro legislativo. Por ahora todo indica que Rossi se mantendrá en la presidencia de la bancada oficial, un puesto que se volvió tan insalubre que ya no existen demasiados pretendientes como en otros tiempos. Rossi está tan acostumbrado a lidiar con las presiones y exigencias dentro del bloque como con las del matrimonio presidencial, sobre todo cuando levanta el teléfono desde la residencia de Olivos para ordenar votaciones. Ese ejercicio lo llevó a que Néstor Kirchner no le levantara el teléfono por meses después de los cambios que Rossi introdujo en la Resolución 125 para hacerla votable, rabieta presidencial que ahora se repitió con la reforma política.

El problema es que una cosa es manejar al ex presidente desde lejos y otra es teniéndolo sentado en el recinto. Pero esa posibilidad está aún en veremos. De todas formas, Kirchner no reclama la conducción del bloque, un cargo demasiado tedioso y agobiante para su gusto.

Kirchner parece jugar a una guerra de nervios inclusive con sus propios diputados al no anunciar si asumirá o no la banca. Por ahora no parece haber preparativos en Diputados para recibirlo. Se afirmó que el despacho que hoy ocupa Patricia Vaca Narvaja como vicepresidenta primera en el Palacio estaría a su disposición. Pero en ese ámbito no hay ni albañiles ni decoradores adecuándolo a las necesidades del santacruceño. De cualquier manera, Vaca Narvaja no lo dejará libre hasta el 10 de diciembre. Fuera de esas preocupaciones, el kirchnerismo se prepara para recibir a otros nuevos integrantes de la bancada. Entre los que llegarán está el embajador en México, Jorge Yoma, que ayer se reunió con Rossi para empezar a ponerse a tono con los usos y costumbres de la bancada. Yoma tuvo su última experiencia legislativa en el Senado, pero no necesitará demasiado ejercicio para volver a roles como el que tuvo allí, donde retuvo la Comisión de Asuntos Constitucionales, cargo que no tuvo otra opción que ceder cuando se lo reclamó Cristina de Kirchner, en su doble rol de entonces de senadora y primera dama.

Aunque el año legislativo termine este miércoles para los diputados, el resto de las peleas mantendrá entretenido al kirchnerismo en esa cámara. La oposición ya marcó la cancha para pelear por la presidencia de Diputados, en una batalla que enrola a peronistas disidentes y radicales, aunque no a la Coalición Cívica.

Esa acción, que la UCR quiere repetir en el Senado, tiene al menos dos antecedentes en la historia argentina: hasta 1918 el radicalismo no controló la presidencia provisional del Senado ya que los conservadores eran mayoría y en 2001 el peronismo le hizo lo mismo al agonizante Gobierno de Fernando de la Rúa con los cargos en las dos cámaras. Esta vez existe una diferencia esencial con esas dos ocasiones: el oficialismo seguirá siendo la primera minoría en las dos cámaras y la oposición sólo lo supera reuniendo a todos los bloques. Es decir, esa mayoría opositora servirá, si actúa unida, para bloquearle leyes al Poder Ejecutivo o para avanzar con proyectos propios, pero no representa la misma situación que en las ocasiones anteriores en que se rompió la regla no escrita que dice que la presidencia de Diputados y la provisional del Senado corresponden al Gobierno.

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