3 de diciembre 2009 - 00:00

“Dirigir una orquesta exige ser un líder”

La carrera de Alejo Pérez, actual director musical del Argentino de La Plata, es una de las más veloces y de mayor proyección.
La carrera de Alejo Pérez, actual director musical del Argentino de La Plata, es una de las más veloces y de mayor proyección.
San Pablo - Alejo Pérez, director musical del Teatro Argentino de La Plata, ya se proyecta a través de una carrera internacional como director de orquesta que lo ligó a famosos organismos sinfónicos, casas de ópera y conjuntos de cámara tanto argentinos como extranjeros. En la gira de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires por el Brasil, Pérez condujo al organismo en dos conciertos en el estado de San Pablo con singular éxito. Luego de su formación pianística, perfeccionó su labor como director con una verdadera pléyade de maestros de la conducción orquestal como Peter Eotvos, Helmuth Rilling y Sir Colin Davis y también colaboró con músicos de la talla de Michael Gielen, Esa-Pekka Solonen y Christoph von Dohnányi.

Durante la gira paulista, en la que Pérez dirigió obras de Borodin, Ginastera y la Quinta Sinfonía de Tchaikovsky, tuvimos dialogamos con él:

Periodista: ¿Hay antecedentes musicales en su familia que lo llevaran a elegir la conducción?

Alejo Pérez: No. Desde chico me sentí atraído por la música por una cuestión de sensibilidad. Más precisamente por el piano. Soy pianista, pero en mis estudios hubo mucho de gesto autodidáctico. Recuerdo que recorría todas las librerías de Corrientes buscando materiales musicales, partituras, libros que me acercaron al mundo de la música y eso lo hacía como un impulso interior. Era casi como una obsesión.

P.: ¿Cómo maneja la disciplina de las orquestas que dirige? ¿Prefiere ser rígido o elige una relación más fluida con los músicos?

A P.: La dirección orquestal es una manera de ejercer un liderazgo. Ser un líder, esa actitud también es algo que se trae desde lo genético. Pero yo prefiero un intercambio afectivo con mis músicos y de hecho, esto se da así en la realidad. Elijo relacionarme con el entendimiento empático con ellos, así obtengo mejores resultados. Si actuara con violencia o imponiéndome irracionalmente, no lograría lo que creo que puedo lograr con la interrelación.

P.: Usted también es compositor. ¿Dirige sus propias obras?

A. P.: Lo he hecho, pero prefiero que otros dirijan mis obras. Por ahora no tengo previsto incluir mis obras en mis programas de conciertos. De todas maneras, en este momento, no estoy componiendo lo que no quiere decir que no lo haga nuevamente en el futuro.

P.: ¿Qué director lo ha marcado en su personalidad musical?

A. P.: Sin ninguna duda Carlos Kleiber. El es mi paradigma de la dirección orquestal.

P.: ¿Qué compositores lo hacen sentir más cómodo para dirigir?

A.P. : Me gusta mucho dirigir a Brahms, pero también a los compositores rusos (Borodin, Tchaikovsky, Mussorgsky...) También me siento muy cómodo con Gustav Mahler.

P.: ¿Qué prefiere, la ópera o la música sinfónica?

A.P.: La ópera me interesa porque me atrae trabajar con las voces. Acabo de dirigir «La condenación de Fausto», de Berlioz y «Nabucco» de Verdi, en el Teatro Argentino de La Plata y ambas significaron un espacio placentero de mi carrera, pero también me provoca la dirección de conciertos sinfónicos. De hecho, el sábado 5 de diciembre clausuro la temporada de conciertos del Argentino con un concierto dedicado a Rossini, Mendelssohn y Beethoven, con la actuación de Xavier Inchausti como solista.

P.: ¿Cree que ha conseguido un sonido propio de la Orquesta del Argentino desde que se hizo cargo de su dirección musical a comienzos de esta temporada?

A.P.: Estoy trabajando para que ello ocurra y creo que voy en camino de lograrlo. Por lo menos me dicen que la orquesta posee un mejor sonido del que tenía cuando me hice cargo de ella y esto me indica que vamos en la dirección correcta.

Entrevista de Eduardo Giorello

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