19 de febrero 2016 - 00:00

Dividida, Bolivia vota el domingo el futuro de Evo

 La Paz - El presidente de Bolivia, Evo Morales, aseguró ayer que respetará el resultado del referendo constitucional que lo autorizará o no a un cuarto mandato y que se realizará el domingo, en medio de un clima crispado por denuncias de corrupción y la muerte de seis personas en un ataque a una alcaldía opositora.

"Los resultados se respetan, que gane el sí, que gane el no, vamos a respetar, ésa es la democracia", dijo en un encuentro con alcaldes de 55 municipios del departamento de Santa Cruz, en el este de Bolivia. "Tenemos absoluta fe en que el sistema electoral boliviano se comportará como lo ha hecho en otras elecciones, de manera clara transparente, eficiente y oportuna", manifestó. "Vienen 25 representantes de organismos electorales, personas acostumbradas a hacer elecciones, saben cómo hacerlo y harán un acompañamiento a estas elecciones", aseguró.

Unos 6,5 millones de bolivianos podrán decidir si permiten modificar la carta magna para habilitar a Morales a un cuarto mandato (2020-2025). De ganar el "no", gobernará hasta enero de 2020 sin opción a ser reelegido.

El presidente Morales tuvo una activa participación en la campaña por el "sí en los nueve departamentos de Bolivia. También visitó emisoras y televisoras a un ritmo similar al de 2005, cuando ganó la presidencia por primera vez.

Hasta la semana pasada, los partidarios y los detractores de la reforma constitucional estaban empatados. Pero las acusaciones que afectan directamente al gobernante empezaron a modificar el tablero y, según recientes sondeos, los partidarios del "no" (47%), superan a los del "sí ((27%).

De confirmarse el escenario, sería la primera derrota directa en los 10 años que lleva en el poder Morales, uno de los últimos representantes del llamado socialismo del siglo XXI. Previamente su partido había perdido en 2015 plazas clave en las elecciones municipales.

Morales, el primer indígena aymara en llegar a la presidencia, está afectado por el escándalo del supuesto tráfico de influencias en favor de su expareja, Gabriela Zapata, quien es una alta ejecutiva de la firma china CAMC, con contratos con el Estado por 576 millones de dólares. La Contraloría y el Congreso investigan el tema a pedido del propio mandatario.

De acuerdo con el Gobierno, todo es un montaje de la Embajada de Estados Unidos para perjudicar al mandatario y a las inversiones chinas en América Latina.

El periodista que denunció el caso, Carlos Valverde, jefe de inteligencia en la década de los 90, fue "agente encubierto de la embajada estadounidense, según el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.

Morales también podría verse perjudicado por las consecuencias de un ataque el miércoles a la alcaldía de El Alto, en poder de la oposición, que se cobró seis muertos por la inhalación del humo tras los incendios, provocados, según el Gobierno local, por miembros del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS).

Agencias DPA y AFP

Dejá tu comentario