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División en Kraft: alimentos y “snacks”
Básicamente, lo que hará la empresa que comanda Irene Rosenfeld es crear una división «doméstica», que se ocupará de los alimentos (cafés, quesos, mayonesas) que se producen y venden en Estados Unidos, y otra que tomará a su cargo el negocio de los «snacks» (galletitas, alfajores, chocolates, etc.) en el resto del mundo, incluyendo su propio mercado interno.
Lo curioso del caso es que la división Estados Unidos facturó el año pasado u$s 16.000 millones, contra los u$s 32.000 millones que generó el resto del mundo. Y si bien Rosenfeld dijo a través de un comunicado que esta movida se toma porque «el negocio de los bocadillos ya no es estratégico porque difiere en sus prioridades estratégicas futuras, perfiles de crecimiento y enfoque operativo», lo cierto es que los mayores márgenes los obtiene en mercados emergentes, sobre todo en América latina (fundamentalmente México y Brasil).
A nivel local Kraft ocupa el tercer lugar entre las alimentarias argentinas, sólo superada por la cordobesa Arcor y por Molinos Río de la Plata. Ese sitial lo logró en buena medida por la compra de la vieja Terrabusi, concretada en 1991. De esa operación le quedaron todas las marcas de galletitas de la empresa vendida por Gilberto Montagna (Express, Melba, Tita, Rhodesia, Lincoln, etc.) a las que les fue agregando pastas secas (Terrabusi, Vizzolini), toda la línea de Canale (bizcochos, Cerealitas, pastas) comprada a Francisco Macri, alfajores, bebidas en polvo (Clight, Tang) y líneas de productos propios (Oreo, Milka).
Lo último que compraron -hace 18 meses- a nivel global fue la británica Cadbury, que le aportó los caramelos Halls, los chicles Beldent y Trident y sus famosos chocolates. Además, dado que Cadbury había comprado la alimentaria de la familia Stanislavsky también en los años 90, «heredó» toda la línea de productos y golosinas Stani.
«No hay conflictos: en la Argentina no se producen ni se venden las líneas de productos que quedarán en la división doméstica, fundamentalmente los quesos Velveeta y Philadelphia, el café Maxwell House y las bebidas Capri Sun», dijo una fuente local de la alimentaria.
No sucede lo mismo, obviamente, en otros mercados. En Chile, por ejemplo, la empresa importa los quesos y líneas de mayonesa y ketchup marca Kraft. El «Philly Cream Cheese» desapareció de las góndolas argentinas hace al menos año y medio: corrió la misma suerte que otras líneas de productos al quedar bajo la lupa del secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno.
Si bien la mayoría de las acciones de la empresa flota en la Bolsa de Nueva York, dos magnates se contarían entre los mayores accionistas de la firma: el célebre Warren Buffett y el no tan conocido a nivel internacional Nelson Peltz. Ambos aparecieron ayer en los canales de noticias económicas -en un día poco propicio en Wall Street para grandes anuncios- asegurando que apoyan la escisión. Algo habrán hecho bien: en una jornada en que todo se desplomó, las acciones de Kraft Foods lograron subir el 0,69%.
Será la segunda «spin off» en la vida de Kraft Foods (que combina las historias de la suiza Suchard y la de la estadounidense National Brands-Nabisco) en menos de cinco años: en marzo de 2007 Altria, que era la unión de Kraft con la tabacalera Philip Morris, se desprendió de su negocio alimentario para concentrarse en el más lucrativo y (contra lo que dicen muchas estadísticas) cada vez más próspero que es la venta de cigarrillos.
Sergio Dattilo


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