El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, afirmó ayer que «el Estado nacional dotó al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para que sea la nave insignia del conocimiento y la transferencia tecnológica al servicio del desarrollo agroalimentario del país con valor agregado en origen», al cerrar la megamuestra agropecuaria INTA Expone 2011, que se realizó el fin de semana en la localidad cordobesa de Marcos Juárez.
Las principales declaraciones del funcionario fueron:
Desde 2005 hasta hoy, el INTA incrementó su presupuesto en un 400% y su personal, en un 70%. Además, en marzo de este año se aprobó un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo por u$s 165 millones para su fortalecimiento, mientras que en el marco del Programa Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior (RAICES), el INTA ha repatriado a 19 científicos argentinos.
El Ministerio de Agricultura está conformando su identidad como tal, sumando el aporte de las carteras agropecuarias provinciales y del INTA, como un espacio que permita que los pequeños, medianos y grandes productores participen de la innovación, del conocimiento y de la revolución tecnológica que ha caracterizado a la Argentina en la última década.
El INTA es el espacio común en el cual las políticas públicas se diseñan, se planifican, se ponen al servicio de los productores de las diferentes regiones de la Argentina.
Nuestro país no habría podido producir esta revolución tecnológica si el INTA no hubiese sido el gestor y el encargado de la transferencia de conocimientos a los productores.
Nuestro país, además de contar con una situación geográfica privilegiada, tiene una especialización científica y una generación de jóvenes empresarios con espíritu emprendedor, es por eso que el nuevo paradigma nos invita a empezar a medir la producción, en vez de en kilos por hectárea, por puestos de trabajo por hectárea.
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