1 de junio 2015 - 00:00

Dos documentalistas revelan la trama del cine porno amateur

Jill Bauer y Ronna Gradus exponen, en “Hot Girls Wanted”, el negocio detrás del cine porno amateur en Miami, que se potencia en la red Twitter.
Jill Bauer y Ronna Gradus exponen, en “Hot Girls Wanted”, el negocio detrás del cine porno amateur en Miami, que se potencia en la red Twitter.
Los Ángeles - El nuevo documental "Hot Girls Wanted" arroja una cruda luz al mundo de la pornografía "amateur" con epicentro en Miami, donde el dinero fácil y la fama lleva a muchas jóvenes a recurrir al sexo. El film se estrenó el viernes en Netflix después de su debut en el Festival de Cine de Sundance en enero, y relata las experiencias de un grupo de chicas que rondan los 18 años y dejan atrás su pueblo natal en busca de aventuras. "No son prostitutas, son unas románticas incurables", dice Ronna Gradus, que dirigió la película junto con Jill Bauer.

Las cineastas describen a estas novatas del porno como "chicas queridas por sus padres y criadas en una familia de clase trabajadora en una pequeña ciudad estadounidense. Tienen fuego en el estómago, son inteligentes, muchas sólo han tenido un par de parejas. No entran en el porno porque quieran tener sexo con cualquiera, sino que es una forma de escape", dijo Bauer, que insistió en que todas ansían vivir una aventura.

"Hot Girls Wanted" abre las puertas al espectador de una casa de Miami gestionada por un "reclutador" de jóvenes promesas de la industria del porno amateur, quien encuentra a sus "nuevos talentos" a través de anuncios que publica en la web Craigslist. El documental muestra lo fácil que resulta reclutar a estas chicas, a las que les pagan el pasaje y les dan alojamiento para empezar su carrera que, en la mayor parte de los casos, apenas dura unos meses, porque el público hoy exige renovación.

Las imágenes retratan la afectuosa convivencia de las jóvenes, que se apoyan y hablan de sus ilusiones y se alegran de los éxitos de sus vídeos distribuidos en páginas web que tienen una media de 41 millones de visitas al mes. Las debutantes se inventan un nombre artístico y se lanzan en busca de seguidores en Twitter, que es "su herramienta de marketing", dice Gradus, que destacó la enorme cantidad de pornografía que hay en esa red social.

"Si tu hijo tiene acceso a Twitter puede seguir a estrellas del porno y ver contenidos explícitos todo el día", añadió Bauer. Para las realizadoras existe una influencia indirecta de los contenidos generados por la industria del entretenimiento actual en las decisiones de esas chicas. "Hollywood no las obligó a hacerlo, pero lo usan como justificación. Cuando ves a Miley Cyrus metiéndose dinero en su entrepierna, no es tan difícil hacer ese vínculo, y en las casas de estas chicas los reality shows están puestos todo el tiempo puestos, es con lo que crecen", comentó Gradus.

El documental viaja con una de las chicas hasta su pueblo y recoge el momento en el que ella cuenta a sus padres que había empezado a hacer pornografía en internet, una situación que se produjo "de forma orgánica" ante la sorpresa de las directoras que estuvieron a punto de involucrarse en la historia de otra joven. Fue el caso de una nueva actriz que se acababa de instalar en la casa de Miami. Tras una charla con ella para conocer sus motivaciones, descubrieron que la joven estaba desorientada. "No había procesado lo que estaba haciendo", indicó Bauer. Volvieron a encontrarla al día siguiente y estaba "triste". "Había descubierto que no se usaban condones" y para entonces ya quería regresar con su familia, pero no tenía dinero", contó Bauer, quien junto con Gradus tomó la decisión de que iban a pagarle el pasaje de avión. "Como mujeres no podíamos quedarnos sin hacer nada", dijo Bauer, si bien como documentalistas aquello les suponía un "dilema moral", afirmó Gradus.

Cuando volvieron a la casa vieron que la joven ya había hecho buena relación con el resto de aspirantes a estrellas del porno y sus prioridades habían cambiado. "Descubrimos que la fantasía, las posibilidades de vivir esa vida y tener mucho dinero, era mucho más atractivo para ella que regresar. Las otras chicas le dijeron que acababan de conocer a un rapero", relató Gradus.

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