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Dos empresarios argentinos y el terror en París
• AMBOS ESTUVIERON EN EL MOMENTO DEL ATENTADO.
• DESCRIBEN EL MIEDO Y EL HORROR QUE SE RESPIRA EN LAS CALLES.

Daniel Serventich es empresario del laboratorio Richmond; su hijo estudia en Londres y aprovechó la visita para recorrer como otras veces la capital francesa; estuvo cerca del lugar en donde se produjeron los atentados terroristas. Como muchos turistas, decidió emprender el regreso dos días antes. También le contó a Ámbito Financiero su experiencia y cómo fueron los días posteriores.
Periodista: ¿Dónde estaba en el momento de los atentados?
Daniel Serventich: Estábamos lejos del Bataclan, terminábamos de cenar, sin embargo, escuchamos las sirenas de las ambulancias, vimos policías correr, nos dimos cuenta de que algo raro estaba pasando, se respiraba en el aire. En el hotel donde estamos hospedados nos dijeron que cerráramos las cortinas y permaneciéramos en su interior porque había miedo a posibles francotiradores en las calles y a más atentados; obviamente obedecimos.
P.: ¿Cómo son las horas postatentado en París?
D.S.: Es tremendo el aire que se respira. Es muy denso. Los parisinos mañana (por hoy) tienen previsto vestirse de negro. Hoy a la noche (por ayer) fuimos a comer y no vimos gente en la calle, no pueden cenar en la calle, están en sus casas. Se ve mucha policía, están todos armados, hay muchos soldados del Ejército; no es la clásica ciudad que estamos acostumbrados a ver.
P.: ¿Qué es lo que le llamó la atención de los momentos posteriores a los atentados?
D.S.: En París hay una comunidad de más de seis millones de musulmanes, es muy normal cruzarse con ellos en las calles. Me sorprendió muchísimo que desde el viernes casi que no se ven en la ciudad. Hay muchos que se desempeñan como taxistas y ni siquiera se los ve trabajando. Me llama la atención que los locales no sólo están cerrados, sino que están tapiados con cortinas de chapa, en la ciudad casi no hay movimiento. Está de luto, todos están muy tristes.
P.: ¿Hasta cuándo se queda en París?
D.S.: En principio, me iba a quedar hasta el miércoles, para luego regresar a Londres, pero hoy (por ayer) decidí adelantar el regreso para mañana mismo (por hoy). Estar en París te pone tenso. En la terminal de trenes me crucé con muchos turistas que también buscaban cambiar sus pasajes. Aquellos que estamos de viaje sabemos que volver a nuestro hogar será más engorroso. Si bien el aeropuerto funciona con normalidad, hay más controles. Todos nos estamos preparando para eso.
TODO PARÍS ERA INCERTIDUMBRE
Horacio Busanello, CEO del grupo Los Grobo, había viajado a Madrid para visitar a uno de sus hijos que reside en esa ciudad. El jueves 12 de noviembre llegó a París para hacer turismo. En el momento de los atentados se encontraba a pocas cuadras del Bataclan y contó a Ámbito Financiero su experiencia en primera persona.
Periodista: ¿Dónde estaba en el momento del atentado?
Horacio Busanello: Justo habíamos llegado el jueves a París, así que el viernes decidimos comenzar a recorrer la ciudad, íbamos a ir al museo del Louvre, pero optamos por visitar el Mercado de los Infantes Rojos ("Le Marché des Enfants Rouges"). Estábamos a sólo 10 cuadras del teatro Bataclan cuando empezamos a escuchar estruendos, sirenas y todo se tornó confusión. No entendíamos qué pasaba y fuimos hacia el hotel, que quedaba más lejos de la zona y, sin embargo, seguimos escuchando mucho movimiento de ambulancia, bomberos.
P.: ¿Cómo se enteró de lo sucedido?
H.B.: Todo era incertidumbre durante los primeros minutos. Prendimos la televisión y vimos lo que estaba ocurriendo. Lo que nos llamó la atención fue que la TV inglesa daba más información que la local.
P.: ¿Cómo fueron las horas posatentado?
H.B.: El viernes la ciudad se quedó en vilo, expectante de lo que pasaba. Al día siguiente las calles amanecieron desiertas. El Gobierno dio la orden de que todos los ciudadanos se quedaron en sus hogares y la gente obedeció. Me acerqué hacia Bataclan y pude ver a los familiares buscando noticias de sus seres queridos en medio de un fuerte cordón de seguridad y una multitud de periodistas. La gente lloraba y se abrazaba desconsolada sin saber a dónde dirigirse.
P.: ¿Cómo está hoy París?
H.B.: Algunas estaciones de subte están cerradas. En el barrio Latino, por ejemplo, hay mucha seguridad. Muchos se volcaron a la Plaza de la República para poner velas. Hay un clima de temor. Hay muchos policías en las calles, sobre todo de civil.
Todos los edificios públicos permanecen cerrados. De a poco, hoy algunos comercios comenzaron a abrir sus puertas, pero el duelo se siente en todas partes. El Louvre no abrió sus puertas tampoco, al igual que muchos edificios importantes.
En los carteles públicos y a través de los medios de comunicación se está guiando a los familiares de las víctimas de los atentados que en un principio no sabían a dónde acudir.


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