28 de septiembre 2010 - 00:00

Dos muestras prueban la vigencia del Arte Madí

Obra de Carmelo Arden Quin, uno de los fundadores del Arte Madí, fallecido ayer en París, donde vivía. En Buenos Aires, el movimiento es objeto de dos muestras.
Obra de Carmelo Arden Quin, uno de los fundadores del Arte Madí, fallecido ayer en París, donde vivía. En Buenos Aires, el movimiento es objeto de dos muestras.
Una notable exposición en el Centro Cultural Borges presenta obras de artistas del Madi Internacional, del Grupo Buenos Aires y de Carmelo Arden Quin, fallecido ayer en París, donde residía. Esta exposición, con curaduría de Sofía Müller y César López Osornio, incluye trabajos de Ira Bernardi, Dominique Binet, GTMel Bourmaud, Jean Branchet, Franco Cortese, Joël Froment, Giusseppe Minoretti, Mori Mitsuoko, Gianfranco Nicolatto, Frangi Reale y Sato Saturo, entre otros artistas.

Simultáneamente está abierta al público otra interesante muestra en la Galería Laura Haber (Juncal 885), con obras de los fundadores del movimiento Arden Quin y Martín Blasco, junto con otros artistas como Lorena Faccio, Armando Ramaglia, Gloria Stafforini, Enrique Tommaseo y Pepe Caceres, entre otros.

Madi fue parte fundamental de la abstracción junto con la Asociación Arte Concreto-Invención y el Perceptismo, a mediados de los años 40. En 1944, publicaron el primer y único número de Arturo, «revista de artes abstractas» dirigida por Arden Quin, Edgar Bayley, Gyula Kosice y Rhod Rothfuss, con escritos teóricos de los cuatro. Plantearon al arte geométrico como arte social por excelencia, porque despertaría en el hombre una conciencia más acorde con su espíritu de invención, de avidez por lo insólito y lo inesperado. Se propusieron forjar un arte de hechos visuales puros, ajeno a toda figuración e intención emotiva y realista: un arte de líneas rectas y curvas, triángulos, cuadriláteros, polígonos, elipses, círculos, más las combinaciones y modificaciones debidas a la interacción de estos elementos.

En 1946, el grupo de Arden Quin, Kosice y Rothfuss adoptó la denominación de Movimiento Madí, que realizó tres exhibiciones públicas y lanzó su Manifiesto. «Se reconocerá por arte Madí la organización de elementos propios de cada arte en su continuo. En ello está contenida la presencia, la ordenación dinámica móvil, el desarrollo del tema propio la ludicidad y pluralidad como valores absolutos, quedando por lo tanto abolida toda injerencia de los fenómenos de expresión, representación y significación», son algunos de sus conceptos.

Madí desarrolló una intensa actividad de muestras y publicaciones. En 1948, Arden Quin llevó el madismo a París y lo presentó en el Salón Realités Nouvelles. El movimiento se difundió y se enriqueció con las experiencias y aportes singulares de artistas internacionales.

En Buenos Aires, las exposiciones retrospectivas «Quince años de Arte Madí» (1961), «Del arte concreto a las nuevas tendencias» (1963), en el Museo de Arte Moderno; y «Arte Concreto-Invención» (1968) en la Sociedad Hebraica Argentina, afianzaron el reconocimiento de aquellas propuestas. En ese contexto artístico de los años 60, varios artistas, entre ellos, López Osornio, plantearon una geometría sensible: compartían modalidades de los concretos aunque se diferencian por tres variantes: la serialización de formas elementales con un espíritu totalizador y una acendrada riqueza cromática, el uso de planos entrecortados definidos con grandes manchas de color; y la elaboración de estructuras libres. Pero aún los más racionales trataron de atenuar la austeridad del mensaje con efusiones cromáticas, urdimbres lineales o golpes lúdicos.

Además, López Osornio a fines de la década del noventa concretó un largo proyecto, que había iniciado en 1978. Fundó el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano en La Plata, con obras donadas por artistas latinoamericanos residentes en Europa y constituyó el acervo de la Colección MADI Internacional, una derivación del movimiento fundado en la Argentina en 1946. La colección incluye obras de artistas de Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Estados Unidos, Francia, Hungría, Italia, Japón, Suiza, Uruguay y Venezuela.

«El MADI histórico expuso en sus propuestas iniciales su más notorio aporte: la poligonalidad de sus marcos recortados. Su desarrollo en Europa y su refundación en París como MADI Internacional comenzó en el año 1948», señaló López Osornio.

La vigencia actual de Madí y la reinvención constante de sus estrategias, fue señalada por el curador de la exposición «Madí: Proyecto 0660», en 2006, Rafael Cippolini: «Avanzar al azar con la imperiosa vocación de corregir los mecanismos del azar: un caos espontáneo, pero siempre definido».

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