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Dos polos opuestos forzados a convivir
El neoconservador Norman Podhoretz fue más allá al escribir en «The Wall Street Journal» que Obama «podría ser un peligro para Israel». Y el ex embajador estadounidense ante la ONU John Bolton manifestó su temor de que Obama fuerce a Israel a negociar con Hizbulá y Hamás, organizaciones radicales que no tienen otro objetivo «que borrar a Israel del mapa».
Hoy comienza así en serio la nueva política para Medio Oriente de Obama. En casi todas las cuestiones posibles, hay un abismo de diferencias entre el conservador Netanyahu y el liberal Obama. El estadounidense, por empezar, cree que la creación de un Estado palestino es clave esencial no sólo para la resolver el conflicto entre israelíes y palestinos, sino también para la pacificar y estabilizar toda la región.
También pide que Israel ponga freno a los asentamientos en territorios ocupados, y no descarta que la organización islamista Hamás pueda abandonar el objetivo de aniquilar el Estado judío.
La visión de Netanyahu es bien opuesta. El derrocamiento de Hamás y el fin de los ataques terroristas son para el mandatario condiciones previas para la paz. También evitar que Irán logre construir armas nucleares. Netanyahu considera que Hamás, Hizbulá o los mulás de Teherán no son capaces de un compromiso ni de aportar a la paz, por lo que defiende una política de confrontación.
Irán ocupará un lugar particular en las conversaciones de Washington. Mientras que Obama aplica una política de mano tendida para que Teherán abandone los planes nucleares que le achaca Occidente, Israel parece volverse cada vez más impaciente.
La diferencia de postura quedó bien clara cuando, hace dos semanas, Netanyahu recibió en Jerusalén al jefe de la CIA, Leon Panetta, según informó «The New York Times»: Israel no planea por el momento una acción militar con Irán, se le explicó a Panetta. Pero si en un plazo de un año Teherán no cambia de postura, el país considerará recurrir a «todos los medios» disponibles, incluyendo el militar.
Agenda
No será ésta la única prueba de fuego que afronte en estos días la política del «cambio» y la «esperanza» enarbolada por Obama y su diferenciación de la política exterior neoconservadora del gobierno de Bush.
A fines de mayo viajarán a Washington el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, y el presidente palestino, Mahmud Abás. Luego, a principios de junio, Obama presentará en El Cairo su esperado «discurso al mundo islámico».
Durante la visita de Netanyahu comenzará a verse si Obama es capaz de mover alguna pieza en el estancado escenario de Medio Oriente.
Agencia DPA


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