Mientras el mundo se revuelve en una nebulosa, y los más sensatos -como Merkel- pronostican un 2013 todavía más complicado que el año anterior, en nuestro medio un festival de cuestiones menores, nimias, que atraen el interés de los medios. Y nos muestran como navegando en la nube clásica de suponer que lo que sucede afuera no nos puede llegar a impactar. Temas como el que mencionamos en el título o el de suplantar vagones en una línea de subtes mueven largas declaraciones de funcionarios -confrontando sin cesar- y sin que los verdaderos asuntos de fondo ocupen la energía. Y así vamos... En tanto, los mercados del viernes resultaron el tercer capítulo de una corta novela bursátil de tres días, quedando ya alejado el impactante -previsible- arresto alcista de la primera fecha, totalmente encalmado en las siguientes de la semana. El viernes, el Dow Jones se mostró con alza simbólica del 0,33%, todos los europeos casi ni se movieron de la base previa, dando la nota del día el descenso del Bovespa -con 1,25%- y, como corolario, un andar sobrio del Merval, que sin hacer mucho ruido se encargó de sumar el 0,70% de renta, abrochando el trayecto semanal de buena forma. Total de 47 alzas, por 15 mermas hizo una rueda de tono positivo y con buena factura en papeles menores.
No se sabe demasiado la razón, pero surgió el «tachín-tachín» mediático acerca de segmento accionario convirtiéndose en atractivo (los balances no lo confirman y el contexto general tampoco). Casi $ 56 millones realizados -marca más que respetable- y un Merval que tiene todo a favor: para quebrar frontera de 3.000 puntos.
La Semana: positivos, en general, los índices referentes del nuestro, dieron el 2,5% de alza en el Dow, con un 3,5% en el Bovespa. Y el Merval, encima de todos, con el 5,6% de ganancia inicial. Sin demasiada explicación, un período bien dotado. La Bolsa, alegre.
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