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Dudoso encuentro Quijote-Gardel
Aunque el encuentro no es creíble, los actores Carlo Argento e Iván Espeche aciertan en sus composiciones, y los bailarines que los rodean son competentes; el problema es que no se relacionan coherentemente.
El Teatro Cervantes dedica todo el mes de agosto a un Ciclo de Danza Contemporánea, en la sala mayor (María Guerrero), que acaba de abrir con el espectáculo «Azares del Quijote y Gardel», con dirección y coreografía de Silvia Vladimivsky. Los otros dos serán la actuación de Iñaki Urlezaga y su Ballet Concierto y, como cierre, la compañía Tangokinesis con la reposición de «Happy Hour», de Ana María Stekelman.
«Azares.» tiene como eje temático el ilusorio encuentro entre dos personajes que remiten a dos conceptos: el porteñismo (obviamente Carlos Gardel y su entorno) y la cultura clásica representada por el Quijote, que como en muchas otras oportunidades se lo asimila aquí con su creador, Miguel de Cervantes, en una caracterización ambigua y antojadiza.
Esta confrontación trae reminiscencias de un viejo trabajo de Maurice Béjart, poco feliz por cierto, que se vio en Buenos Aires con el título de «Che, Quijote y bandoneón», donde se ponían en juego las presencias míticas del Che Guevara y el Quijote mezcladas, como ahora, con el tango.
El encuentro en la obra de Vladimivsky tiene su punto más alto en la escena final, cuando luego de dedicarse reverencias mutuas, los protagonistas se intercambian la guitarra y el libro.
A la obra le falta una organicidad que permita calificarla como de «danza teatro», ya que por un lado están los personajes interpretados por actores (muy bien Carlo Argento como un castizo Quijote y un arrabalero Iván Espeche como Gardel) que son presentados con fragmentos literarios y referencias biográficas, y por otro, un conjunto muy competente de bailarines que representan al pueblo de Buenos Aires, con sus indigentes, marginales y empobrecidos. Pero las dos disciplinas no se interrelacionan coherentemente.
La incuestionable banda sonora realizada por Sergio Vainikoff, con participación de Leopoldo Federico en bandoneón y Pablo Agri en violín, acompaña las acciones, bien iluminadas por Marco Pastorino y con el aporte de un atractivo multimedia de Nikolai Proaño como fondo.
Silvia Vladimivsky diseñó coreografías sencillas para caracterizar a los habitantes de nuestra ciudad, basadas fundamentalmente en el tango y el candombe, en franca mixtura con el lenguaje de la danza contemporánea, que los bailarines de la compañía bailan con vehemencia.


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