20 de mayo 2010 - 00:00

Duhalde y un guiño que no acorta la distancia

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Mauricio Macri recibió, ayer, de Eduardo Duhalde el respaldo más sólido de los que, desde que fue procesado por Norberto Oyarbide, le obsequió con cautela el universo opositor a los Kirchner. El bonaerense gritó, como nadie fuera del PRO, la «inocencia» del porteño.

«Esto es una zancadilla. Igual que lo que le hicieron a Olivera y a De Narváez», aseguró el ex presidente y repitió una denuncia que agitó antes en más de una ocasión en contra del Gobierno: «Hay grupos de inteligencia trabajando sobre cada dirigente» de la oposición. «No sería nada raro que (a Macri) le hayan preparado toda una escucha, previo a que saltara este tema. Conozco cómo trabajan los organismos de inteligencia», precisó Duhalde que, en el revoleo, dijo que es víctima de maniobras sospechosas con su correo electrónico.

Invocó, además, dichos de Hugo Moyano que con sus modos descarnados dijo que a nadie debe sorprender que lo «escuches» porque todos saben que eso ocurre. Agregó una mirada más: «Yo no sé si (Jorge ) Palacios es bueno o es malo, pero sé que es un hombre que está peleado con la Federal y eso es un riesgo enorme», y afirmó que Macri «ha sido tratado como un enemigo desde el mismo día que lanzó su candidatura».

Hasta ahora, sólo Felipe Solá y Francisco de Narváez -más intensamente el ex gobernador que el aspirante a serlo- y por otro lado referentes de la UCR y tibiamente Elisa Carrió, se solidarizaron con Macri por el procesamiento dispuesto por Oyarbide.

Pero ayer, en parte para posicionarse él mismo como víctima (por eso recordó los episodios con su correo electrónico), Duhalde tuvo una fuerte postura en defensa de Macri y, por extensión, para cuestionar al Gobierno nacional por sus modos y acciones.

Sin embargo, ese guiño no acorta la brecha política que lo separa del jefe de Gobierno porteño. Es más: así como defendió a Macri, aseguró que no imagina -en realidad habló de «descartar»- la posibilidad en un ensamble electoral de cara a 2011.

En rigor, Duhalde parece decidido a jugar la cruzada por la presidencial y como parte de esa avanzada anoche desembarcó en Córdoba, donde hoy participará de una serie de actos y actividades en las que se mostrará, entre otros, con el ex defensor del pueblo Eduardo Mondino.

El desembarco, con agenda intensa, del bonaerense en esa provincia tiene una sobrecarga: se ha visto con Juan Schiaretti, recuperó el diálogo con José Manuel de la Sota, se mueve cerca de Mondino y anima, además, el armado que empuja «Chiche» Julio Aráoz. El PJ cordobés es uno de los ámbitos donde Duhalde pretende conseguir un respaldo sólido para continuar con el armado nacional. Claro que el objetivo esencial sigue siendo la provincia donde acaba de lanzar la versión 2010 de sus «manzaneras».

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