28 de diciembre 2010 - 00:15

Dura pelea de Macri para Presupuesto 2011

Los macristas Fernando de Andreis, Cristian Ritondo, Álvaro González y Oscar Moscariello, ayer en el recinto de la Legislatura porteña, en un cuarto intermedio.
Los macristas Fernando de Andreis, Cristian Ritondo, Álvaro González y Oscar Moscariello, ayer en el recinto de la Legislatura porteña, en un cuarto intermedio.
El paquete de leyes clave para la gestión de Mauricio Macri en el año electoral buscaba cerca de medianoche la luz del recinto de la Legislatura porteña después de tres cuartos intermedios que se dispusieron por el frenesí de negociaciones entre el PRO y la oposición. Ninguna de las reuniones lograba, sin embargo, conseguir los votos necesarios para la sanción de la Ley de Presupuesto 2011, pero acercaron las chances para la aprobación de la ley tarifaria que establece las alícuotas, aumentadas este año, para el Impuesto a los Ingresos Brutos, la principal fuente de recursos del Gobierno porteño. Elisa Carrió terminó finalmente aportando la buena voluntad que clamaba el oficialismo, que, además, como coletazo de las negociaciones, salió internamente lastimado (ver nota aparte).

La sesión arrancó aprobando el código fiscal para 2011.

El PRO terminó ofertando dos sillas en el Consejo de la Magistratura, una para la bancada de la Coalición Cívica, que conduce Fernando Sánchez y otra para Proyecto Sur (Solanas), a cargo de Fabio Basteiro. También aceptó borrar el aumento en las tasas de Alumbrado, Barrido y Limpieza y otras propuestas de la oposición, pero aún aceptando la representación en el Consejo, para Proyecto Sur no fue suficiente para aprobar anticipar su voto a favor de las leyes.

Carrió intercedió, pasadas las 22, cuando el macrismo nadaba en la incertidumbre y la oposición deliberaba enfrascada. La candidata aconsejó a su bloque que bajara al recinto, que no era conveniente dejar a la Ciudad sin recursos y sin Presupuesto, aun cuando votaran en contra de ese proyecto, pero prestando quórum y les advirtió también que debían denunciar que «no hay que dejar el Consejo de la Magistratura en manos de un mafioso del juego», sin dar mayores precisiones.

La oposición, sin embargo, aceptaba la tarifaria, pero con la condición de una pequeña baja en las alícuotas y sin aumento de ABL, reduciendo así los ingresos proyectados por el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti.

Los legisladores hicieron todo lo posible para llegar a última hora a retomar el debate, ayer, sobre el paquete de leyes económicas clave para Macri: el Código Fiscal, la tarifaria y el Presupuesto 2011. La jornada fue dura para el PRO, que delegó los acuerdos en el titular de la Comisión de Hacienda, Álvaro González; el del bloque, Cristian Ritondo, y en el presidente de la Legislatura, Oscar Moscariello, arrimando y luego perdiendo votos, en una negociación que apuntó a contar como aliados con la Coalición Cívica y la bancada Proyecto Sur, que responde a Fernando Pino Solanas.

El macrismo mezcló en la disputa a los tres representantes de la Legislatura en el Consejo de la Magistratura, un organismo sobre cuyas decisiones, inclusive, algunos diputados están poniendo la lupa. Así, ofreció una silla para Proyecto Sur y otra para la bancada que se referencia con Elisa Carrió, pero esos bloques se dividieron considerando que no era lo mejor un pacto de esas características. El PRO accedió también a cambios en la ley de Presupuesto. Ya venía desde un inicio -cuando se discutieron los proyectos en la Comisión de Hacienda que conduce Álvaro González- aceptando que no habría aumento en las tasas municipales de Alumbrado, Barrido y Limpieza, como tampoco podría tocar las utilidades del Banco Ciudad de Buenos Aires (en conjunto, unos $ 800 millones menos que el total calculado de $ 25.000 millones para gastos). Pero de ningún modo el PRO aceptaba quitar los superpoderes que le otorgan al Ejecutivo la posibilidad de reasignar hasta el 5% de las partidas, como tampoco que no se sancionara la ley tarifaria. Esa norma introdujo subas de alícuotas para grandes contribuyentes este año, pero caducan el 31 de diciembre. El PRO buscó la prórroga por todo 2011 y, en definitiva, esos aumentos, en junio pasado, los obtuvo con 33 votos, apenas dos más de los que requiere ese tipo de leyes.

Cuando el cuarto intermedio previsto para las 17 se pasó para las 19 y luego para las 22, sin que empezara siquiera a esa hora, la Coalición Cívica, que reúne seis votos imprescindibles para que el PRO con 24 más los dos del bloque denarvaísta arrime los 31 de la tarifaria, volvió a pedir tiempo. La bancada no quería quedar como la única que le facilitara a Mauricio Macri los recursos para el año electoral, aun con la idea de que el proyecto de Presupuesto se volviera a debatir en febrero o marzo. Es que el Gobierno porteño, sin la aprobación de la prórroga de los aumentos de impuestos, perdía $ 1.500 millones en 2011, además de las complicaciones en la liquidación del tributo que volvía a bajarse como estaba a principio de año.

Ante la imposibilidad de lograr un acuerdo por todo el paquete, recién a la noche el macrismo comenzó a pensar en obtener sólo los votos para la tarifaria y asegurarse los ingresos. Fue tras una reunión de todos los presidentes de bloque que concluyó alrededor de las 19, pero con la consigna de que cada uno iría a discutir nuevamente con sus diputados. Todo como si los bloques nunca hubieran debatido ese temario caro para Macri.

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