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Nos dice que 2016 fue un año "marcado por la incertidumbre e indefinición en la industria de gas, producto del conjunto de resoluciones y cautelares... que han tenido un fuerte impacto negativo en los procesos de facturación y cobranza", agregando que "el año 2017 inicia con la expectativa de un cierre favorable del esperado proceso de Revisión Tarifaria...". Estas son sus dos claves. En lo que compete a su negocio, incrementó su red de distribución durante el año en 393 km a 13.970 km, adicionó casi 9.000 clientes alcanzado los 584.358 y prácticamente duplicó sus inversiones a $127 millones. La contracara de esto es que el volumen vendido de gas se redujo 5% a 2.510 millones de metros cúbicos. Casi podríamos decir que el año fue una apuesta a futuro, a pesar de un presente que no fue de lo mejor. Cuando pasamos al contable, podemos entrever que le aportó el marco en que se mueve y que fue lo que consiguió por sí. Arranca con ingresos ordinarios de $1.612 millones, 183% más que en 2015 y costos que aumentaron 181%, lo que le deja un bruto de $296 millones 193% más que doce meses antes, pero con el segundo margen más bajo de los últimos cinco años. En lo operativo el control de los gastos administrativos (+13%) y el buen manejo de otros resultados (donde más que duplica lo logrado el año previo), le sirven para más que compensar el incremento de los gastos de comercialización (+58%), quedando con un saldo favorable de $65,2 millones -en términos reales el mayor en al menos un lustro- cuando un año antes perdía aquí $74 millones. Su acostumbrada prudencia en lo financiero, que hace años le viene permitiendo salvar operativos en contra, contribuye $108 millones adicionales (23% más que el año previo) que tras la mordida del fisco le significa un neto de $136.619.000 (eran
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