9 de diciembre 2014 - 00:00

Economía a toda máquina no cambia planes de Fed

 EE.UU. creó 321 mil nuevos puestos netos de trabajo en noviembre cuando se esperaba una cifra no mayor a los 250 mil. La economía creció al 4,2% anualizado en el semestre concluido en septiembre, y con estas cifras en mano, está claro que la moderación que se presagia tal vez resulte otro error de pronóstico. Hay que sacarse el sombrero ante la Fed. No predijo el fervor, pero supo apearse a tiempo. A fin de octubre le dio las hurras a la compra masiva de bonos -el QE3- y, con el diario del lunes, el momento elegido se probó oportunísimo.

No obstante, la saga continúa. El próximo paso será la suba de tasas. Ya desde antes, Stanley Fisher y Bill Dudley, dos encumbrados directivos de la Fed, avisaron que el shock petrolero no iba a modificar la partitura elegida. La baja sustancial del precio del crudo debería traducirse en un descenso adicional de la tasa de inflación, que de por sí se ubica -de forma sostenida- medio punto por debajo de la meta del 2%. Pero es un fenómeno que se cree temporario. Y es benigno, a diferencia de la presión deflacionaria que se combate, aquella que erosiona los ingresos propios. El shock que gatilló Arabia Saudita les dará un empujón al gasto y a la actividad y azuzará a una economía que, conocido el informe laboral, pareciera desplazarse a toda máquina.

Un país que crece a más del 4% en el margen, que es capaz de crear más empleo a noviembre que en ningún otro año del joven siglo XXI, con mercados de riesgo que burbujean en las alturas, y que ahora recibe el premio extra de un masivo descuento en el surtidor, ¿tendrá bien calibrada la política monetaria? ¿O urge corregir las tasas de interés cero y el stock de crédito de la Fed, que se multiplicó por 5 desde la caída de Lehman Brothers en 2008 y nunca fue tan voluminoso? Esa economía robusta, hay que aceptar, no se previó que emergiera tan rotunda tan pronto. Se afirma que la Bolsa anticipa. A principios de octubre, Wall Street se hundió en una corrección que rozó el 10%. Lo que creyó ver entonces fueron problemas de crecimiento, importados de Europa, Japón y China, percutiendo dentro de EE.UU. Una falsa alarma, un temor fugaz (acicateado por el final cantado de la expansión cuantitativa de la Fed) y que la realidad no tardó en desmentir. ¿Hay que volver a preocuparse por el crecimiento, ya no por defecto, sino por el exceso de velocidad?

¿Qué resolverá la FED? ¿Y los mercados, cruciales a la hora de definir las condiciones financieras resultantes? Una sola voz oficial se escuchó tras el informe de empleo. Loretta Mester, llegada hace poco tiempo a la conducción de la FED de Cleveland, no dijo mucho - "si la economía continúa mejorando, pienso que estaremos subiendo las tasas de interés en algún momento en 2015"- ni nada novedoso. Los mercados hablaron más. Wall Street, como es rutina, clavó nuevos récords y cerró así la séptima semana consecutiva de alzas pero lo hizo sin euforia y con mesura. "Otro día en la oficina", se podría decir. Lo más revelador fue el mercado de bonos. La tasa larga trepó 7 puntos base y volvió al 2,30%. Y más subieron las cortas. La tasa a dos años trepó 10 puntos base y alcanzó el mirador más alto de los últimos tres años y medio: 0,64%. Irrisorio, sí. Pero no abandonamos aún el mundo de las tasas cero. En octubre, cuando el abismo era el tema, la misma nota a dos años llegó a rendir apenas el 0,25%. En la variación está el mensaje: se confirma la suba de tasas como partitura, y se presagia que la orquesta comenzará a tocar mucho antes. ¿Hora de reservar tickets para marzo? Tal vez, pero sólo si hay un crescendo en los próximos informes de actividad. Y lo que cabe esperar es una moderación (visible ya en la industria manufacturera). ¿No apremia acaso la fuerte suba salarial? Las remuneraciones trepando al 2,1% no mueven el amperímetro. Marchan con rezago. La FED las imagina ver creciendo al 3% cuando sople las trompetas. Hay que entender que lo único que la FED no quiere es repetir el fiasco memorable de 1937 y malograr la recuperación. Si va a errar que sea por subir las tasas con demora. Y hasta ahora las cosas avanzan conforme al plan. Como dijo Dudley, pensar una suba de tasas en junio sigue siendo "muy razonable".

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