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Edesur: en su peor momento
Dos extremos. En una punta un ajuste tarifario que le permitiría -junto con sus primas del sector- reencaminarse como empresa capitalista; en el otro, la intervención del Estado con la nacionalización como máximo crítico. En ambos extremos la decisión de hacia dónde navegará no le compete a ella -que ha visto devastado su patrimonio para el nonamestre de los $ 2.235 millones de 2009 a uno negativo de $ 246 millones-, sino al Gobierno (para entender lo sucedido basta leer el comentario previo sobre Edenor). Los nueve meses contables de 2014 marcaron el récord de venta de energía de al menos la última década. Sin embargo, el resultado integral marcó también la mayor pérdida de estos diez años (y la cuarta del lustro). De alguna manera la comparación con 2013 resulta casi injusta. En la primera línea porque las multas por $ 232 millones hicieron retroceder los ingresos -que de todas formas apenas habrían crecido el 3%- más del 4%. Aplicado el aumento del 35% en los costos, quedó un bruto negativo por $ 1.147 millones. El aumento de los gastos estuvo en línea con el de los costos, de manera que fue el pago de lo adeudado por la Secretaría de Energía ($ 2.031 millones en 2013 -correspondían al lapso 2007-2013- a $ 703 millones ahora) lo que más llevó a que de un resultado operativo ganador de $ 1.123 millones pasara a uno negativo de $ 1.477 millones. El desboque de lo financiero (de -$ 15 millones pasamos a -$ 539 millones) fue el último gran zarpazo para que de los $ 1.124 millones ganados en 2013 terminara perdiendo $ 2.019.026.000.


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