4 de junio 2009 - 00:00

Edesur: De Vido reclamó inversión; y la CNV, que no se fuguen capitales

Alejandro Vanoli
Alejandro Vanoli
El vicepresidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Alejandro Vanoli, admitió explícitamente ayer que la prohibición de distribuir dividendos a Edesur se realiza con la necesidad de aliviar la salida de capitales al exterior. Según Vanoli, impedirle a Edesur distribuir ganancias está «en la dirección correcta para evitar una fuga de capitales».

Añadió que «la Argentina está adoptando distintas medidas para evitar que este contexto internacional tan particular haga que muchas empresas (de capital extranjero) tengan incentivos que generan mecanismos de salida de capitales, cuando en sus propios países de origen, sus accionistas están quebrando o en dificultades financieras».

También dijo que la decisión del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) de trabar la distribución de cerca de 66 millones de pesos en utilidades de Edesur «es coherente con distintas determinaciones que se están tomando en el Gobierno para evitar que por diversos mecanismos financieros legales o elusivos haya salida de capitales del país».

Por su parte, el ministro de Planificación, Julio De Vido, siguiendo la línea del ENRE atribuyó, la decisión a la escasez de inversiones. Antes de distribuir dividendos, Edesur «debe cumplir con las inversiones con la dinámica y rapidez que deben tener, para que el servicio tenga la excelencia que el contrato reclama», dijo el funcionario.

De Vido le reclamó que haga «las inversiones necesarias para que la red eléctrica esté en condiciones, sobre todo para encarar las duras exigencias de consumo que habrá en el próximo verano».

Aclaró que «en el caso de Edesur, si bien se hicieron algunas inversiones, no son todas las que satisfacen al ENRE, que cuenta con el aval del Ministerio de Planificación en el sentido de que se debía invertir más de lo que se invirtió, para tener la red eléctrica en condiciones».

Por su parte, la empresa tiene alguna expectativa de resolver este conflicto con el Gobierno. Anoche en medios oficiales, probablemente para aliviar el clima, circuló la versión de que el ENRE autorizaría el reparto de una cantidad menor de dinero, en tanto que el resto se debería aplicar a inversiones.

Fuentes de la eléctrica afirmaron que en 2008, sobre un plan de inversiones de $ 324 millones, concretaron obras por $ 402 millones. Añadieron que los ingresos deben destinarse a inversión, pago de sueldos, mantenimiento y utilidad razonable, agregando que, desde 2001, sólo tuvieron ganancia neta en 2007 ($ 161 millones) y 2008 ($ 93,3 millones).

Para entender cómo se llegó a este conflicto, además de la explicación de la CNV, hay varios elementos:

La española Endesa, principal accionista y operadora de Edesur, está controlada desde este año por la italiana Enel. Esto puede haber derivado en un criterio distinto sobre el negocio en la Argentina. Algo así como que ya es momento de que la inversión en el país dé resultados.

Según el acta de renegociación contractual de Edesur, antes de repartir utilidades, el ENRE debe aprobar el plan de inversiones del ejercicio en el término de 60 días corridos. El plazo se había vencido, y Edesur resolvió la distribución de dividendos. El punto es que el acta no menciona que, terminado el plazo, la aprobación se da por hecha. Para complicar las cosas, el acta de renegociación firmado por Edenor prohíbe el reparto de dividendos.

Edesur tuvo una adecuación de tarifas en enero de 2007 con retroactividad a mayo de 2005 para clientes no residenciales. En julio de 2008 tuvo un nuevo ajuste que incluyó por primera vez a los hogares con consumo superiores a 650 kilovatios bimestrales.

El contrato de concesión está virtualmente suspendido porque en siete años el Gobierno no lo redefinió, aunque así estaba planteado en la ley de emergencia de 2002. Ya no rige el sistema de multas por calidad de servicio, sino que hay inversiones a cumplir expresadas en pesos.

Desde diciembre de 2007, Edesur, al igual que Edenor, se queda con la diferencia entre penalizaciones y premios a los usuarios que deben consumir 10% menos que en 2003. Las distribuidoras se quedan con ese dinero para compensar los ajustes semestrales de costos, cláusula que estaba prevista en las actas de renegociación.

Hasta 2008, lo que sobraba después del ajuste de costos semestral, se destinaba a Cammesa para el fondo de estabilización eléctrica. A partir de algún momento del año pasado, las empresas habrían empezado a recibir la totalidad de lo recaudado por castigos, además de que los premios se redujeron porque se exceptuó a los usuarios que consumen más de 1.000 kilovatios, y porque la penalización se calcula sobre un precio más alto del kilovatio/hora. Por eso, en las nuevas facturas que se reciben desde noviembre pasado, el valor de los castigos en pesos aumentó sustancialmente.

Fuentes de Edesur dijeron ayer que ese dinero, después de restarle lo que corresponde por ajustes de costos, son «fondos en consignación» que no entran en el balance. Esta apreciación no coincide con la de algunos funcionarios oficiales que sostienen que lo que resta del PUREE a las empresas debe destinarse a inversión. Igualmente en medios oficiales prefieren no mencionar mucho cuál es el destino de los castigos.

Cuando se les pregunta a Edenor y Edesur sobre los problemas con el servicio en los días de mucho calor y de mucho frío, dicen que el servicio está adecuado a la tarifa que pagan los usuarios, que es la más baja del país.

Edesur quiere distribuir dividendos con la ganancia neta. Edenor usó el excedente para recomprar acciones propias, y cambiar el perfil de la deuda, cambiando obligaciones en dólares por obligaciones en pesos.

Si los contratos se hubieran redefinido sobre nuevas bases, debería haber inversiones y multas si no se cumplen, tarifas acordes con los costos y utilidad razonable. Pero el Gobierno prefiere la política menos transparente y, por tal, menos controlable por terceros.

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