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Editores nativos apuestan al futuro en Frankfurt
Magdalena Faillace, la funcionaria a cargo de la movilización organizada por la Cancillería, para una edición de la Feria del Libro de Frankfurt que ofrece una gran oportunidad al país, siempre y cuando se diseñe una estrategia adecuada.
La Argentina estrenó su stand en el Pabellón 5. Con su piso «ajedrezado», en forma de damero blanco y negro, el espacio invita de inmediato a evocar las casas bajas con azoteas que inspiraron el «Fervor» de Borges, cuando en la década del 20 regresó a Buenos Aires.
Los tiempos han cambiado. el Pabellón, dedicado casi en exclusividad a los latinos, está ostensiblemente dominado por las editoriales de España e Italia, dos países cuyos habitantes, en las primeras décadas del siglo XX, supieron abandonar la paupérrima Europa para cumplir en nuestro país con el sueño americano. Sin embargo, los conocedores observan que si bien los europeos parecen acapararlo todo, la Argentina tiene una excelente oportunidad por delante, siempre y cuando se acierte a diseñar una estrategia.
Ante el despliegue de España, presente con miles de títulos, la culta comitiva argentina que llegó a la Feria, recordó cuando Borges y la brillante pandilla martinfierrista de la década del 20 se burlaba de la pretensión ibérica de creer que «el meridiano intelectual de América pasaba por Madrid».
Pero mientras unos añoran los tiempos que no volverán y se conforman con el espacio que ocupan este año en la Feria, que triplica el de las ediciones anteriores, otros creen que ha llegado el momento de aprovechar la caída de España y EE.UU, que hoy tienen un 50% de devoluciones. «El mercado de habla hispana tiene tres puntos clave, México, España y Argentina, que en la actualidad atraviesa un buen momento», asegura la editora Trini Vergara. «Nuestro mercado es saludable, mientras el de Puerto Rico y EE.UU. están en baja», agrega.
Por supuesto, el impresionante crecimiento de las editoriales españolas, se debe en gran medida a los fondos que repartieron los países ricos, como Alemania o Francia, para el desarrollo equitativo de la Union Europea. Pero ese dinero que alentó la producción se reparte ahora de otro modo y «el meridiano intelectual» podría volver a pasar por la Argentina.
De no ser así, ¿por qué eligieron a nuestro país como invitado de la Feria de 2010? Y ¿por qué la Unesco nominó a Buenos Aires como capital del libro del año 2011?.
Acaso desde la distancia el panorama luce diferente y promisorio. Se debe tener en cuenta que, más allá del honor, el negocio editorial de la Feria que concentra los lugares más remotos del mundo, mueve verdaderas fortunas.
Entretanto, con sus stands enfrentados, Magdalena Faillace a cargo de la movilización organizada por la Cancillería y la Fundación Exportar, entre otras instituciones, y Hernán Lombardi, ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, cruzaron sus cordiales saludos rodeados por los numerosos escritores y editores que participan de la Feria. Hoy bien temprano se volverán a encontrar en la presentación oficial argentina, ambos, orgullosos de sus programas y colmados de proyectos. Más de 200 invitados ya confirmaron su presencia en la presentación y a la noche, el cónsul Juan Garibaldi ofrecerá una fiesta en su casa de las afueras de Frankfurt.
Entretanto, Osvaldo Bayer, el autor de «La Patagonia rebelde», abrió las conferencias de la tarde al leer con suprema humildad un texto de Roberto Arlt, antes de relatar la escalofriante historia de una jovencita alemana que desapareció en la Argentina. El encuentro estuvo dedicado a «La memoria», que en nuestro país, de acuerdo a las palabras de Bayer, Mempo Giardinelli y Sergio Olguín, coordinadas por Mora Cordeu, no sólo es proustianamente selectiva sino que además tiene el valor precioso de un documento.
Finalmente, en el discutido y visitado stand de China, país al que esta dedicada esta Feria, el criterio de presentación es simple. China cuenta la historia de sus textos de un modo didáctico y también poético, bajo el lema «tradicion e innovacion», desde el origen de los primeros caracteres hasta la actualidad, dominada por la tecnologia y el vértigo de las comunicaciones. En el medio de la sala se levanta una isla conformada por los tacos de impresión que contiene en su centro un gran charco de agua sobre el que caen gotas de tinta que una a una van dibujando formas caprichosas, como nubes llevadas por el viento.


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