4 de mayo 2010 - 00:00

EE.UU.: costo de la marea negra asciende a más de u$s 15.000 M

Los daños al ecosistema en el Golfo de México son ya visibles (izquierda). Las tareas para contener la marea negra se topan con una dificultad insalvable: el petróleo no deja de fluir del pozo que era explotado por la plataforma de BP que se hundió el 22 de abril (arriba).
Los daños al ecosistema en el Golfo de México son ya visibles (izquierda). Las tareas para contener la marea negra se topan con una dificultad insalvable: el petróleo no deja de fluir del pozo que era explotado por la plataforma de BP que se hundió el 22 de abril (arriba).
Londres y Washington - El costo de la catástrofe ambiental provocada por el reciente hundimiento de una plataforma petrolera en el Golfo de México será descomunal. Según expertos, la limpieza de las aguas afectadas supondrá al menos u$s 7.000 millones y las indemnizaciones a los sectores turístico y pesquero otros u$s 8.000 millones. A eso hay que sumar los u$s 6,5 millones por día que se invierten en las tareas para detener la marea negra frente a las costas estadounidenses y el valor de los 5.000 barriles de crudo que siguen fluyendo por día sin que, por ahora, nadie pueda impedirlo.

«La suma aumenta cada día», admitió una portavoz de British Petroleum (BP), la empresa que operaba la plataforma siniestrada. «Es demasiado pronto para calcular una suma», añadió.

Los costos que, bajo presión de la administración Obama, está dispuesta a asumir la compañía podrían incluir reclamos por evaluación, mitigación y limpieza del petróleo vertido, daños personales y materiales, pérdidas comerciales y otras contempladas por la ley.

BP asumió nuevamente ayer la responsabilidad absoluta por el episodio, ocurrido el 22 de abril, y prometió costear todos los gastos.

El anuncio llegó después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, insistió el domingo en que BP es «responsable» por el vertido y que «deberá pagar la factura» por él.

Insistencia

El consejero delegado de BP, Tony Hayward, que llegó ayer a Estados Unidos para supervisar los trabajos, insistió en ese mensaje. «Pagaremos absolutamente por la operación de limpieza; no hay duda de eso. Es nuestra responsabilidad y la aceptamos plenamente», dijo el ejecutivo a la radio pública NPR.

Los fiscales generales de cinco de los estados del Golfo de México afectados por el desastre (Luisiana, Misisipi, Alabama, Florida y Texas) se reunieron el domingo para redactar el borrador de un texto que se presentará a Obama y a BP, que apunta a recibir ayuda federal y compensaciones económicas de la corporación de la manera más simple. Muchas de las comunidades costeras que están en la ruta de la mancha de crudo, incluyendo Venice, habían sido devastadas por el huracán Katrina en 2005.

La mancha es monitoreada en forma constante y se intenta eliminarla, mientras se teme que un cambio en los vientos pueda llevar la capa de petróleo hasta las zonas de playas del sur estadounidense.

«Las predicciones climáticas anuncian menos viento, proveniente del Sudoeste, y mareas menos agitadas», anunció el último informe de la Guardia Costera de Estados Unidos. El sábado, los expertos -alrededor de 2.500 personas- habían detenido su trabajo debido al clima hostil.

BP también utiliza robots acuáticos para intentar reparar el equipo diseñado para prevenir explosiones, un mecanismo que falló y no logró retener al crudo tras el accidente. Personal de la compañía comparó esa tarea con realizar «una cirugía a corazón abierto a 1.500 metros de profundidad y en la oscuridad». «Nadie entiende por qué falló» el dispositivo, dijo Hayward.

Opciones

El enviado de la compañía dijo que las opciones técnicas que maneja BP para sellar la ruptura incluyen un sistema subacuático de contención que capturará el petróleo y lo conducirá a un barco tanquero en la superficie. Otra posibilidad es cavar un pozo de alivio.

Según el Gobierno de los Estados Unidos, las tareas para contener el desastre podrían tomar unos tres meses.

La marea negra se estaba moviendo hacia las costas de Alabama y Florida, rodeando las islas Chendeleur al sudeste de Luisiana, indicó la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica.

Las autoridades vedaron por diez días la pesca en un área para evitar cualquier posibilidad de que alimentos marinos contaminados lleguen a los puntos de venta al consumidor.

La industria pesquera del Golfo es la segunda de Estados Unidos detrás de la de Alaska y provee la mayor parte de las ostras y los langostinos del país.

En ese marco, los precios del petróleo terminaron ayer en leve alza en Nueva York, luego de alcanzar un máximo de 19 meses, entre otras cosas ante la posibilidad de que el derrame complique el suministro de petróleo en la región. El barril de crudo WTI finalizó en Nueva York con una suba de 4 centavos en los contratos para junio, a u$s 86,19. Durante la rueda había llegado a tocar un nivel máximo de u$s 87,15, el más alto desde octubre de 2008.

Agencias AFP, EFE, Reuters, ANSA y DPA

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