27 de marzo 2015 - 00:00

EE.UU. culpa a Irán de la revuelta en Yemen y aporta a la ofensiva militar saudita

Rebeldes de la milicia Hutí en Saná, la capital de Yemen, muestran músculo ante la llegada de aviones y militares de por lo menos nueve países árabes.
Rebeldes de la milicia Hutí en Saná, la capital de Yemen, muestran músculo ante la llegada de aviones y militares de por lo menos nueve países árabes.
Saná, Riad y Washington - Estados Unidos manifestó ayer su preocupación por las "actividades iraníes" en Yemen, donde milicias hutíes chiitas emprendieron una campaña para tomar el poder, y se comprometió con asistencia logística a la coalición militar liderada por Arabia Saudita que busca frenar la rebelión.

Alistari Baskey, un vocero del Consejo Nacional de Seguridad, dijo que estas acciones, además de los "informes del flujo de armas iraníes a Yemen" están "contribuyendo a desestabilizar la situación y contribuyendo a la amenaza hacia el Gobierno legítimo". Washington anunció que proporcionará apoyo logístico y de inteligencia, mientras que funcionarios bajo anonimato informaron además la posibilidad de prestar aviones de combate para el operativo. Josh Earnest, portavoz de Barack Obama, había indicado días atrás que Estados Unidos no dispone de elementos que permitan acreditar la idea de una "forma de mando ejercida por los responsables iraníes en los movimientos de los hutíes".

La operación militar comenzó con el bombardeo de varias posiciones hutíes, particularmente en Saná, la capital de Yemen. Participan 100 aviones de combate de Arabia Saudita, que decidió movilizar 150.000 soldados, 30 de los Emiratos Árabes Unidos, 15 de Bahrein, 15 de Kuwait y 10 de Qatar, según un canal de televisión saudita. Además de estos países del Golfo, vecinos de Yemen, la operación militar cuenta con la participación de otras naciones aliadas de Arabia Saudita como Egipto, Jordania, Sudán, Pakistán y Marruecos.

La fuerza aérea y la marina egipcias están participando en los ataques.

Para el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohamad Yavad Zarif, este "acto de agresión" no beneficiará a ningún país y que la campaña militar solamente incrementará "las tensiones que se viven en la región". "Insto a los gobiernos regionales y a los países occidentales a evitar caer en el juego de los terroristas de Al Qaeda y el Estado Islámico en Yemen", añadió.

El presidente iraní, Hasan Rohaní, condenó "la agresión militar" contra Yemen, así como "toda intervención militar en los asuntos internos de los países independientes", pidiendo a "los países de la región que eviten cualquier acción que acentúe la crisis" yemení. "La solución al problema yemenita no es militar", agregó.

Por su parte, el presidente del Comité de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, Aladdin Boroujerdí, consideró en declaraciones recogidas por la prensa local que estas acciones saudíes tendrán un resultado negativo para su país. "El hecho de que Arabia Saudita haya empezado una nueva guerra en la región atestigua su desprecio e irresponsabilidad hacia los asuntos del mundo islámico. El resultado de esta crisis será como un búmeran para ese país, ya que la guerra no se confina a las fronteras de un país en particular", vaticinó.

En la misma línea, la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, denunció un "riesgo de graves consecuencias regionales". "Estoy convencida de que la acción militar no es una solución", agregó.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI), que había otorgado en septiembre a Yemen una línea de crédito de 552 millones de dólares a desembolsar por etapas durante un período de tres años, anunció ayer la suspensión por tiempo indeterminado de dicho plan de ayuda a causa de "numerosos interrogantes" sobre la crisis yemení.

Los hutíes combaten contra las unidades del Ejército yemení fieles al expresidente Ali Abdalá Saleh, forzado a renunciar en 2012, después de 33 años en el poder. Yemen es el único país de la mal llamada "Primavera Árabe" donde el levantamiento popular llevó a la salida negociada del presidente, sustituido por quien era su vicepresidente, Abd Rabo Mansur Hadi.

La intervención militar liderada por Riad responde a varias peticiones de ayuda lanzadas desde el bando del presidente Hadi, incapaz de enfrentar el avance de los rebeldes hutíes, que en los últimos días se fueron acercando a Adén, donde se había refugiado el jefe del Estado.

Al menos 14 civiles perdieron la vida en un barrio de la capital yemenita, según una fuente de defensa civil.

Para los expertos, Yemen es el escenario de una guerra entre el Irán chiita y el reino saudita sunita, que podría terminar con la desintegración del país. A esto se añade la actuación de la red sunita Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), bien implantada en el sureste, y del grupo yihadista Estado Islámico.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA,

y Ámbito Financiero

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