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EE.UU.: diputados aprobaron plan. Hoy es el turno del Senado
Día argentino en Washington: a un día del eventual default, Paul Ryan, el republicano que preside el Comité de Presupuesto, fue la figura central. La líder demócrata en Diputados, Nancy Pelosi, criticó el acuerdo. En la calle, el público seguía el debate en monitores. La deuda, refleja un cartel de la 44 St., crece sin límite.
Una vez avalado por el Senado, la ley deberá ser promulgada por el presidente Barack Obama y de esta forma se esquivará la posibilidad de una parálisis gubernamental.
La Cámara de Representantes de EE.UU. logró la aprobación del proyecto, acordado el domingo entre republicanos y demócratas y anunciado por Obama, por el voto positivo de 269 legisladores contra 161 que votaron en contra. Pese a la aprobación mayoritaria, ya que se necesitaba una mayoría simple de 216 votos a favor, el resultado refleja la división dentro del Partido Demócrata, donde hubo un empate a 95 votos. Los líderes de la bancada demócrata y republicana presionaron poco antes de la votación para que el acuerdo obtenga los votos necesarios para ser aprobado.
El pacto bipartidista fue diseñado por el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, y el líder de la minoría republicana en esta Cámara, Mitch McConnell. El acuerdo logrado precariamente tras semanas de intensas negociaciones prevé elevar el techo de la deuda del Gobierno Federal, actualmente de 14,3 billones de dólares, en 2,4 billones más en dos tramos, lo que el oficialismo considera será suficiente para poder cumplir con sus obligaciones, hasta pasadas las elecciones de noviembre de 2012, lo que era una demanda clave de Obama.
A la par se acordaron recortes en el Presupuesto de un billón de dólares en los próximos diez años (sobre los gastos discrecionales del Gobierno), a los que en una segunda etapa, para 2012, se añadirá otro 1,5 billón. Para ello, se conformará una comisión parlamentaria bipartidista que decidirá en los próximos meses cómo se aplicarán dichos recortes (sobre gastos sociales), y un plan de reforma impositiva (sin incremento de impuestos) para elevar el límite de endeudamiento hasta 2013.
La votación de la Cámara de Representantes era considerada el obstáculo más complicado para que esta medida saliera adelante, por lo que se abre el camino para su definitiva aprobación y se despeja, al menos por el momento, la sombra de la suspensión de pagos en EE.UU. Ayer Reid confirmó que el Senado someterá a votación el plan hoy al mediodía de la capital norteamericana. «Este es el compromiso que nuestro país necesitaba en este momento tan difícil», dijo ayer a la cadena CNBC el senador demócrata Bob Casey, de Pennsylvania, quien adelantó el voto positivo de su bancada en la sesión de hoy en la Cámara alta.
En el corto plazo el techo de la deuda se eleva en 2,1 billones de dólares. En la primera fase se aprueba un aumento en 900.000 millones de dólares en el techo con un recorte inmediato de 917.000 millones en el déficit. Debido a que el plazo límite para elevar el techo vence hoy, Obama recibiría la autorización inmediata de aumentarlo en 400.000 millones hasta septiembre. Para los 500.000 millones restantes, el Congreso tendrá la posibilidad de votar en contra. No obstante, el presidente tendría el poder de veto, por lo que sólo en el caso de que dos tercios del Congreso votasen en contra, algo poco probable, quedaría suspendido el aumento adicional. Antes de fin de año ambas Cámaras votarían sobre las propuestas de la comisión parlamentaria y de ser aprobadas el presidente Obama podrá elevar el techo de deuda al máximo acordado.
Muchos diputados demócratas explicaron que votaron a favor del paquete con disgusto, solamente para evitar a Obama el mal trago de tener que enfrentar el primer default en la historia de los Estados Unidos.
La gran mayoría de los analistas consideró el acuerdo como una victoria del Tea Party, cuya presión logró que, por ejemplo, el presidente Obama dejara de lado su exigencia de ampliar la base de la recaudación impositiva como condición para aprobar cualquier acuerdo para reducir el déficit.
Entre sus páginas, el paquete prevé importantes recortes también en el sector de defensa y seguridad nacional, lo que también provocó fuerte resistencia entre los republicanos. Para vencer esa resistencia, el «speaker» (presidente) de los legisladores, el diputado John Boehner, uno de los principales impulsores del acuerdo, se reunió especialmente con varios miembros del comité de Fuerzas Armadas de la Cámara baja. Con ellos discutió, en especial, el mecanismo automático que se disparará si el «supercomité» no emite sus recomendaciones, y que prevé el recorte de 600.000 millones de dólares a los gastos del Pentágono.
Agencias Reuters, ANSA y EFE


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