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EE.UU.: ejecutado era inocente
Columbia University de Nueva York junto con un equipo de estudiantes, que llegó a la conclusión de que Carlos De Luna era inocente.
Los hechos se remontan a 1983, cuando el hombre fue acusado del asesinato de una mujer, Wanda López, una madre soltera de 24 años, empleada en una tienda de una gasolinera en la localidad texana de Corpus Christi.
El hombre fue condenado y ejecutado con una inyección letal seis años después del juicio, aunque él siempre se declaró inocente y llegó a dar el nombre del verdadero asesino, Carlos Hernández, con quien había estado aquella noche.

