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EE.UU. nacionaliza a General Motors con una deuda de u$s 173.000 millones

Nuevo inicio
«El consejo de administración lamenta que este camino ha sido necesario pese a los esfuerzos de muchos. Hoy supone un nuevo inicio para GM», afirmó el presidente del consejo de administración, Kent Kresea, a través de un comunicado.
En términos similares se expresó el máximo directivo del fabricante, el consejero delegado Fritz Henderson, quien aseguró que «hoy supone un momento clave en la reinvención de GM como una compañía más reducida, más atenta en el consumidor y más competitiva que, sobre todo, pueda generar rápidamente resultados positivos».
La nueva General Motors que emergerá de la quiebra será radicalmente distinta a la vieja empresa que dominó el sector durante décadas, con la mitad de marcas, bajo la tutela estatal y sin las pesadas cargas del pasado.
Eliminará también unos 2.400 concesionarios en todo el país para retener poco más de 3.600. Y mantendrá sólo cuatro de sus ocho marcas. Se quedará con Chevrolet, Cadillac, Buick y GMC y eliminará (ya sea a través de ventas o simplemente mediante el cierre) Pontiac, Saturn, Saab y Hummer.
Los abogados de la compañía presentaron el pliego del caso ante el Tribunal de Quiebras de Nueva York, que asignó el tema al juez Robert Gerber, un magistrado que ha supervisado las bancarrotas de empresas como Adelphia Communications y Ames Department Stores.
Acuerdos
Los principales acreedores de GM son una compañía fiduciaria que tiene bonos por valor de u$s 22.000 millones de dólares y el sindicato UAW, a quien se le deben u$s 20.600 millones de dólares que debían financiar las prestaciones sanitarias de los jubilados de la empresa.
Poco después de declararse en quiebra, la firma dijo que ha llegado a acuerdos con el Departamento del Tesoro de EE.UU. y las autoridades canadienses (el Gobierno federal y el de la provincia de Ontario) «para acelerar su reinvención y crear una 'Nueva GM' más reducida y fuerte».
Como estaba previsto, General Motors ha solicitado al juez Gerber que apruebe el mantenimiento de las garantías de sus vehículos y que están siendo respaldadas por los gobiernos de EE.UU. y Canadá.
Durante una rueda de prensa de casi una hora, Henderson explicó que la nueva empresa será más pequeña, pero más concentrada en productos y sus clientes, a los que pidió que no abandonen en estos momentos al centenario fabricante. «Quiero que nos den otra oportunidad», afirmó.
Con respecto a las subsidiarias de GM fuera de Estados Unidos y Canadá, aunque dijo que las «operaciones en México no están incluidas en la quiebra», reconoció que están afectadas por la caída de la demanda en Estados Unidos. Y repitió que la declaración de quiebra «no tendrá ningún impacto» en Europa, Sudamérica o Asia y que en estos lugares las subsidiarias seguirán operando «sin interrupciones».


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