19 de octubre 2009 - 00:28

Efecto Kraft: Gobierno teme conflictos en 13 sectores

• Hoy comenzarán a estudiar reincorporación de 52 operarios

Confiado en que empieza a encaminarse el conflicto en Kraft, el Gobierno comenzará a atender hoy de cerca la situación de otros sectores en donde se percibe la presencia de la izquierda movilizada incentivada por la situación de la ex Terrabusi. La idea es pasar revista sobre estos casos para adelantar cualquier conflictividad como la que sucedió con Kraft, intentando evitar que otras situaciones se radicalicen.

Entre otros, el Gobierno ve problemas en Metrovías (subtes), Lan, Pepsico, Quilmes, los telefónicos opositores a FOETRA, una rama dentro de Siderar, Acindar, ferroviarios, trabajadores de salud (tanto pública como privada), docentes, Coca-Cola, gráficos y papeleros, y autopartistas. En todos los casos se percibe cierta ebullición y espíritu movilizador luego de lo vivido en el conflicto de Kraft.

Para el Gobierno, la situación tiene una doble lectura: por un lado, que la izquierda aprovechó el momento del reclamo de los trabajadores de la ex Terrabusi (así se cree oficialmente) para ganar la calle con una protesta concreta. En especial se menciona la importante capacidad de movilización para concretar cortes directos de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el Polo Obrero, Barrios de Pie y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST).

Por otro lado, el Gobierno sabe también que existe en varios gremios un serio cuestionamiento de las bases a su representatividad en cuanto a conducción nacional. Según la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, el conflicto en Kraft demuestra que en algunos casos puntuales «se debe efectuar una revisión en la forma de llegar a la conducción», ya que ciertos gremios «se encontrarían insuficientemente representados para recuperar el diálogo con los trabajadores al existir una nueva composición de la clase trabajadora». Sobre este punto, se sabe que el propio Hugo Moyano está cuestionando la forma en que muchos de sus colegas de grandes gremios están manejando los sindicatos, sosteniendo cierta lejanía con las bases y permitiendo que afloren las representaciones de izquierda en grandes empresas.

Desde el Ministerio de Trabajo de Carlos Tomada se asegura que en el caso de Kraft se pudo actuar a tiempo, pero se apunta directamente a la empresa como la culpable de haber llevado las cosas a la situación de conflictividad grave. Según Rial, en un mensaje que excede a la compañía de alimentos, «la empresa tiene que cambiar radicalmente muchas cosas, especialmente en las condiciones de relacionarse con sus trabajadores». Para el Ministerio, habría muchas compañías importantes que tendrían condiciones laborales similares a las de Kraft, con 8 horas por turno y situaciones de cierta indefensión en cuanto al reconocimiento de las comisiones internas.

Puntualmente sobre Kraft, desde hoy las carteras laborales que manejan Tomada y el bonaerense Oscar Cuartango comenzarán a estudiar la situación de los 52 operarios de la empresa que aún no fueron reincorporados y que la ex Terrabusi se comprometió a analizar individualmente. Para esto habrá 60 días, pero ambos quieren que este proceso se acelere lo máximo posible. También se buscará que Kraft respete el statu quo de la comisión interna y que la empresa permita organizar sin sobresaltos dentro de los próximos 30 días las elecciones internas para renovar las autoridades de los delegados. Dos de los representantes de los operarios de Kraft, Javier Hermosilla y Ramón Bogado, se negaron a firmar el acta de acuerdo del viernes pasado, asegurando que se trata de una trampa y sospechando que la intención oficial es que en esas elecciones internas pueda desembarcar el sindicato de los trabajadores de la alimentación de Rodolfo Daer.

El gobernador bonaerense Daniel Scioli comenzará a aplicar también desde hoy la promesa de desmantelar el despliegue de agentes de seguridad que pueblan la planta de General Pacheco. La velocidad de esta acción dependerá de la forma en que la comisión interna acepte el compromiso de no implementar más medidas de fuerza ni cortes de rutas y calles, al menos durante los próximos 60 días.

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