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Egipto: el régimen jura resistir a sangre y fuego en un día clave
Un manifestante herido de muerte es trasladado en medio de los enfrentamientos con la Policía egipcia en el Sinaí. Los opositores a Hosni Mubarak desafiaron ayer por tercer día la prohibición oficial de realizar concentraciones.
«El Ministerio del Interior renueva su advertencia contra tales acciones (las protestas) y afirma que se tomarán medidas decisivas para afrontarlas, de acuerdo con la ley», indicó un comunicado del Ministerio del Interior de cara a las manifestaciones «masivas» convocadas para hoy a la tarde.
En un día frenético y ante la enorme inestabilidad que supone la acechanza a un régimen emblemático del mundo árabe, la Bolsa de Valores de El Cairo suspendió sus operaciones, luego de sufrir una caída del 10,5 por ciento en su índice de referencia.
A tal punto llega la incertidumbre, que el Partido Nacional Democrático (PND) de Mubarak debió desmentir la «huida» de algunos de sus dirigentes al exterior, como señalaban rumores esparcidos por El Cairo. Las versiones aludían específicamente a que Gamal Mubarak, hijo del dictador y mencionado como su sucesor, habría viajado a Londres con toda su familia y mucho equipaje. «Esas especulaciones carecen de todo fundamento», afirmó un vocero del oficialismo.
A su vez, Mohamed El Baradei, un hombre de prestigio internacional por su paso como jefe de la Agencia Internacional para la Energía Atómica y dirigente de la oposición egipcia, llegó a Egipto y se declaró listo para gobernar. «Estoy aquí para trabajar por un cambio ordenado y pacífico», dijo el Premio Nobel de la Paz en 2005, quien tiene más predicamento en el exterior que en su propio país.
Los mayores enfrentamientos se registraron en particular en el Sinaí, a unos 10 kilómetros de la palestina Franja de Gaza, donde unos 10 mil manifestantes bloquearon el camino internacional que une Egipto con Israel. Fuentes locales informaron que el joven de 25 años Mohamed Atef falleció de un disparo en la boca. En los días previos habían fallecido cuatro manifestantes y dos policías. Además, dos cohetes fueron disparados sin puntería contra la comisaría de Sheij Zuayed, una localidad habitada principalmente por beduinos. Suez fue otro epicentro de las refriegas, y por la noche había disturbios en El Cairo.
El atardecer de hoy será un momento clave, ya que líderes políticos y las redes sociales han venido convocando a manifestarse después de las plegarias del mediodía. Los Hermanos Musulmanes, movimiento islamista de oposición que goza de significativo apoyo popular aunque está proscripto, aseguraron su participación «en masa» en las manifestaciones, pese a que en los primeros tres días se mostraron prudentes. El portavoz del movimiento, Esam Eryan, dijo: «Mañana participaremos en masa, pero no pregunten dónde puede llegar esta movilización. No lo sabemos, sólo Dios lo sabe».
Las fuerzas de seguridad informaron que al menos un millar de personas fueron arrestadas desde el inicio de la revuelta.
Caminando por un estrecho margen, la Casa Blanca definió a Mubarak como un «socio y un aliado». Las reformas políticas y económicas son «absolutamente claves» para el futuro de Egipto, pero la violencia «no es la respuesta», matizó Barack Obama en declaraciones difundidas por YouTube. «El presidente Mubarak ha sido muy útil en una serie de temas difíciles», reconoció.
Para dimensionar la crisis, uno de los mayores expertos israelíes en asuntos egipcios, el ex embajador en El Cairo Gideon Ben-Ami, afirmó que Egipto no es Túnez, y que el Gobierno de Mubarak cuenta con un aparato de seguridad suficiente para tener «bajo control» la situación.
Agencias ANSA, AFP, EFE y DPA

