19 de agosto 2013 - 00:00

Egipto: mueren 38 detenidos pro Mursi en un confuso motín

Un soldado controla una de las vallas frente a la Suprema Corte Constitucional en El Cairo luego de las protestas que ya han dejado  al menos 830 fallecidos en cuatro días por la brutal represión de las Fuerzas Armadas.
Un soldado controla una de las vallas frente a la Suprema Corte Constitucional en El Cairo luego de las protestas que ya han dejado al menos 830 fallecidos en cuatro días por la brutal represión de las Fuerzas Armadas.
El Cairo - Unos 38 partidarios de la Hermandad Musulmana murieron ayer en un confuso episodio en una prisión egipcia, en una jornada en la que el líder del poderoso Ejército, Abdel Fatah al Sisi, advirtió que no tolerará la violencia y exigió el fin de las protestas islamistas. La represión policial y los enfrentamientos del fin de semana dejaron 252 víctimas fatales.

El Ministerio del Interior dijo que un grupo de detenidos intentó escapar de una cárcel en las afueras de El Cairo, donde se encontraban por cargos de terrorismo, y agregó que un número indeterminado de personas murió asfixiada por gases lacrimógenos luego de que la Policía se movilizara para liberar a un oficial que había sido tomado como rehén.

Ofreciendo una versión diferente, una fuente judicial aseguró que los seguidores de la Hermandad Musulmana se habían asfixiado cuando iban en la parte trasera de un vehículo policial repleto de personas mientras eran trasladados a la cárcel Abu Zabal.

Al Yazira informó otra versión del confuso episodio según la cual los detenidos tomaron de rehén al oficial e intentaron escapar pero otros agentes abrieron fuego desde el exterior de la camioneta y mataron a todos los ocupantes del vehículo.

Una cuarta explicación de la muerte de los islamistas fue dada por la televisión estatal que señaló que un grupo de hombres armados había intentado frenar el convoy policial que trasladaba a los 612 presos, lo que provocó un fuerte intercambio de disparos entre la Policía y los atacantes. Las víctimas habrían muerto en el fuego cruzado.

La agencia estatal de noticias Mena, citando al Gobierno, dijo que 79 personas murieron y 549 resultaron heridas el sábado por la violencia política en todo el país. El "viernes de ira" dejó 173 fallecidos, en su mayoría manifestantes. La cifra oficial asciende a 830 muertos desde el miércoles, cuando la Policía y el Ejército desalojaron los campamentos islamistas en las plazas Rabea al Adauiya y Al Nahda de El Cairo.

El gabinete egipcio se reunió ayer para discutir sobre la sangrienta represión. El viceprimer ministro, Ziad Baha Eldin, abogó por el fin del estado de emergencia, la participación política de todos los partidos y las garantías de los derechos humanos. Sin embargo, su iniciativa se contradice con la postura del primer ministro, Hazem el Beblawi, quien sugirió la ilegalización de la Hermandad Musulmana.

Más temprano, en un discurso televisado, el jefe del Ejército, ministro de Defensa y principal impulsor del golpe de Estado contra Mohamed Mursi, el general Abdel Fatah al Sisi, ratificó que Egipto no "se doblegará ni retrocederá ante los simpatizantes de la cofradía.

"No estaremos nunca silenciosos frente a la destrucción en el país. Quien imagine que la violencia puede doblegar al Estado y a los egipcios deberá corregirse", advirtió. "No retrocederemos ante los islámicos", insistió.

La brutal represión de las protestas y la promesa de mantenerla generaron críticas de la diplomacia internacional.

Los dirigentes de la Unión Europea (UE), Herman Van Rompuy y José Manuel Durao Barroso, apelaron al final de la violencia y advirtieron que el bloque reexaminará urgentemente sus relaciones con Egipto.

Por su parte, congresistas estadounidenses, entre ellos los influyentes senadores republicanos John McCain y Rand Paul, pidieron que EE.UU. corte su ayuda militar de 1.500 millones de dólares al año. "Washington arriesga su credibilidad si continúa ignorando la sangrienta represión", consideraron.

Agencias AFP, Reuters,

EFE, ANSA y DPA

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