El 41,5% de la población recibe ingresos del Estado

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• LA EXPLOSIÓN DEL EMPLEO PÚBLICO, LA ASISTENCIA Y LA PREVISIÓN SOCIAL EXPLICAN, EN PARTE, EL GRADUALISMO

Más del 40% de la población del país depende de las arcas del Estado. Esto, sin duda, es una de las principales restricciones a la hora de diseñar la política fiscal y monetaria. Además es el correlato del aumento del gasto público que supera el 50% del PBI, lo cual constituye una pesada mochila para una economía que se estancó.

Según estimaciones de la consultora OJF, el Gobierno de Cambiemos heredó un ejército de personas a su cargo que supera los 18 millones, esto es un 41,5% de la población total.

Cabe señalar que en 2002 las personas que dependían del Estado sumaban menos de 8,8 millones, era el equivalente a poco más del 24% de la población del país. Es decir que en los últimos tres gobiernos la cantidad de personas que pasaron a recibir ingresos del Estado más que se duplicó, superando los 18 millones. O sea, crecieron muy por encima de lo que lo hizo la población.

En la actualidad, del total de personas a cargo del Estado, más de 4,4 millones son empleados públicos, de los cuales casi 892.000 son nacionales (incluyen empresas, universidades, etc.), más de 2,7 son provinciales y 806.000 son municipales. Antes de que asumiera Néstor Kirchner, la dotación total de empleados públicos era inferior a 2,4 millones y se integraba por 486.000 nacionales, 1,5 millón de provinciales y 378.300 municipales. Es decir que el empleo público creció un 86% en dicho período, de la mano de los nacionales, que aumentaron 84% y los provinciales, que lo hicieron en un 79%, mientras que los municipales treparon un 113%.

El otro gran componente son las personas que reciben asistencia social. Suman alrededor de 4,3 millones, de los cuales menos de 212.000 reciben seguro de desempleo y el resto, más de 4,1 millones, son planes de empleo y asistenciales. Trece años atrás éstos eran poco más de 2,1 millones, siendo los beneficiarios del seguro de desempleo casi 218.000 personas y 1,9 millón el resto. O sea que las personas dependientes de la asistencia social crecieron el 105%, con la salvedad que los del seguro de desempleo se redujeron en 3% y el resto aumentó un 118%.

El último renglón lo ocupan los jubilados y pensionados. En la actualidad totalizan más de 9,2 millones, donde más de 7,5 millones son beneficiarios del sistema de seguridad social, poco más de 1,5 millón son pensiones no contributivas y otros beneficiarios suman unos 201.000 casos más. La herencia que dejó Eduardo Duhalde era de unos 4,2 millones de jubilados y pensionados, compuestos por más de 3,7 millones del sistema de seguridad social, unos 327.000 de pensiones no contributivas y otros que sumaban 187.000 casos. Entre 2003 y 2015 el total de jubilados y pensionados aumentó un 116%, de los cuales los del sistema se duplicaron, y los otros crecieron un 8% mientras que las pensiones no contributivas se cuadruplicaron (crecieron un 364%).

Todo esto se reflejó también en la evolución de la participación relativa de cada componente, ya que los empleados públicos representaban en el año 2003 el 27% del total de las personas a cargo del Estado y ahora bajaron al 25%, mientras que los vinculados a la asistencia social se mantuvieron en el 24%. En cambio, los jubilados y pensionados pasaron de ser el 49% al 51% del total general.

Si bien el empleo público vino, en parte, a compensar el anémico crecimiento del empleo privado de las últimas dos administraciones, resulta insoslayable el desenfrenado aumento de las dotaciones en los tres niveles de Gobierno. A esto se sumó la exagerada política de otorgar beneficios previsionales a tontas y a locas, lo que jaquea la sustentabilidad del sistema previsional. Todo esto se dio en un contexto en que el crecimiento económico no acompañó y constituye un salvavidas de plomo.

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