27 de noviembre 2013 - 00:00

El abrazo chino de Marx con Adam Smith

 Finalmente, K. Marx y A. Smith no representan antípoda alguna. La "gran convergencia" iniciada por Deng Xiaoping al abrir al mundo la economía china se ha plasmado en la resolución adoptada por la 3ª sesión plenaria del año del Comité Central del Partido Comunista Chino. Esta verdadera "orden ejecutiva" emitida el 15 de noviembre pasado (y que tendrá vigencia hasta noviembre de 2020, oportunidad en que sus efectos serán evaluados) es el verdadero programa de la década que encabezará el actual premier, Xi Jinping.

Es cierto que en lo político nada cambia. El PCCH sigue controlando en forma absoluta tanto el Estado como el ejército y que el "método científico" del "marxismo dialéctico" y el "marxismo histórico" siguen siendo utilizados para analizar y modificar la realidad.

Lo extraordinario es que las conclusiones alcanzadas después de 35 años de iniciadas las reformas de Deng no dejan lugar a duda: "El mercado ocupa un lugar decisivo en la construcción del sistema económico" (cap. I, apart. 2) y la "Economía Socialista de Mercado" (cap. I) se basa en la "Inviolabilidad de los derechos de propiedad" en sus tres versiones: "el capital público, el comunitario y el privado" (cap. II, ap. 6).

Así expresado, el capital, el mercado, el derecho de propiedad -tanto público como privado- y el socialismo no sólo no son incompatibles, sino que se transforman en indisolublemente unidos. Con esta misma lógica, se apoya el "Crecimiento del capital privado como estimulador del crecimiento, el empleo y la recaudación de impuestos" y se autoriza "la asociación entre empresas públicas y privadas" (cap. II, apart. 8). Además, se propone construir "un mercado transparente, moderno, abierto, ordenado y competitivo" (cap III).

Para alcanzar estos logros, indica la necesidad de "desmontar privilegios y protecciones regionales, subsidios ilegítimos y monopolios" (cap III, apart 9); y define que "los precios deben ser determinados por el mercado" (cap. III, apart. 10), salvo en los casos de empresas y actividades consideradas expresamente como estratégicas o afectadas por principios de seguridad nacional o ecológica.

Para que las empresas estatales funcionen dentro de estos parámetros, les ordena "adoptar el sistema de administración -management- profesional orientado en forma creciente hacia la economía de mercado" (cap. III, apart. 7).

Coherente con estos principios, decide una "reforma financiera" que impulsa la creación de una banca privada minorista de mediano y pequeño porte, y un mecanismo creciente para que, "el valor del renminbi (yuan) y las tasas de interés sean, crecientemente, determinados por mecanismos de mercado" (cap. III, inc. 12).

Establece: "El Gobierno es una organización prestadora de servicios bajo el imperio de la ley" (cap. IV) y que "se removerán los procedimientos de autorización estatal para la iniciativa privada" con los límites impuestos por la Seguridad Nacional y la preservación ecológica (cap. IV, apart. 14).

Modifica también el sistema de propiedad rural, estableciendo cuatro categorías en esta materia: "familiar, colectiva, cooperativa y empresa privada". Habilita el "sistema de propiedad por acciones" y el "derecho sucesorio" (cap. IV, aparts. 20,21 y 22). Autoriza expresamente "la inversión privada en el campo de la salud", así como "el seguro médico privado" (cap. XII, apart. 46).

Falta recorrer un largo camino en los próximos años, pero la tendencia es irreversible. El "Rey Mercado", siempre cuestionado desde el Estado y los monopolios privados, se erige en el centro del sistema político y económico mundial.

Este mundo plural, con cuatro vértices que lo apuntalan -EE.UU., Rusia, la Unión Europea y China- y nuevos emergentes que aspiran a llegar a la cima -India, Brasil, México, Indonesia, entre otros-, tiene, por primera vez en la historia, denominadores comunes como para poder soñar en un "Gobierno universal" que termine con la miseria extrema y las guerras internacionales.

Quienes en la Argentina siguen sosteniendo formas del pensamiento obsoletas (y alejadas de la "nueva legalidad global") deberían saber que sus días están contados.

(*) Autor de "La invasión silenciosa. El desembarco chino en América del Sur". Secretario de Relaciones Internacionales del PRO.

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