El adiós a Faten Hamama, gran dama del cine árabe

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Más de 2.000 personas asistieron ayer al sepelio de Faten Hamama, la Dama de la Pantalla Árabe, en un elegante barrio del sudeste de El Cairo. Hamama, segunda esposa de Omar Sharif, murió el sábado en un hospital de El Cairo, víctima de viejos achaques. Tenía 83 años, 60 de carrera, 103 películas y miniseries y multitud de premios en festivales de Alejandría, El Cairo, Cartago, Dubai, Yakarta, Teheran y Moscú. Había empezado apenas de 8 años, y abandonó a los 60, todavía hermosa. Sólo para casarse con ella, Omar Sharif se convirtió al Islam.

Nacida en 1931 en el delta del Nilo, a los 7 años ganó un concurso de belleza infantil, a los 8 debutó en una comedia musical como "la Shirley Temple egipcia", a los 15 se consagró con el melodrama "Angel de caridad", y a los 16 se casó con el actor y productor Ezzel Dine Zulficar, cuya "Cita con la vida" le brindó, a los 23 años, la definición de Dama del Cine Árabe.

Fue justo en ese momento cuando apareció un galán de mirada penetrante, algo menor que ella, de nombre artístico Omar El Charif. Ambos protagonizaron "Lucha en el valle" (Youssef Chahine, 1954, que compitió en Cannes como "El cielo ardiente"), y por primera vez Faten Hamama aceptó ser besada en la pantalla.

La relación fue idílica hasta que él se transformó en estrella internacional y cambió sus hábitos y la grafía de su nombre gracias a "Lawrence de Arabia" (David Lean, 1962) y "Dr. Zhivago" (David Lean, 1965, donde, dicho sea de paso, el hijo de ambos, Tarek, hace de Zhivago niño). De todos modos, recién se divorciaron en 1974. Luego ella se casó con un médico. El siguió soltero. "Solo he amado a esa mujer en mi vida", suele declarar el actor, aunque ayer no estuvo el sepelio.

En su larga carrera, que incluye hasta una versión egipcia de "Ana Karenina" y un policial inglés sobre robo de joyas en el Museo de El Cairo, Faten Hamama protagonizó también varias obras de denuncia contra las restricciones democráticas y la situación de la mujer en su país, logrando influir en la mejora de las leyes de divorcio. A cierta altura se peleó con el gobierno nasserista y se fue a vivir un tiempo en Beirut y Londres. Nasser la llamaba "tesoro nacional", y la llamaba insistiendo en su regreso. De hecho, ella luego volvió y con el tiempo terminó siendo la estrella mejor paga y más influyente del cine y la televisión egipcios. Pero de toda su obra, acá solo se conoció, rebautizado "No duermo más", el tremendo melodrama en colores "La Anam" (Salá Abu Seif, 1957), donde ella, cegada por su complejo de Electra, termina arruinando la vida de su padre, su madrastra y otras personas. Ahí Sharif hacía un papel de reparto, como supuesto amante de la madrastra.

Paraná Sendrós

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