Algunas noticias positivas (o casi positivas) en lo local: a) el incremento en el número de contratos para comprar viviendas construidas (poco importa que los precios hayan caído, que veníamos con contratos pendientes del mes pasado o que el número de desalojos haya crecido) que podemos sumar a indicios de ciertos hedge funds que han vuelto a incursionar en el sector inmobiliario; b) la actividad fabril, que continuó creciendo en el Medio Oeste; c) una nueva baja en los pedidos de seguro por desempleo, etc., y una noticia positiva (o casi positiva) en el ámbito internacional: Italia colocó 7.020 millones de euros en bonos (es más que el mínimo pretendido de 5.000 millones de euros, pero menos que los 8.500 euros de máxima) a 10 y 3 años a una tasa del 6,98% y del 5,62% anual (los cortes en la licitación de noviembre fueron un 7,56% y un 7,89%), operación que si bien no fue mala, tampoco fue excelente y demostró (vía la colocación de letras y notas del miércoles) que los inversores del Viejo Continente siguen privilegiando las colocaciones de corto plazo o dicho de otra manera, que le siguen temiendo al mediano y largo plazo (una evidencia de esto es que el euro tocó en la mañana el mínimo de quince meses en u$s 1,285 -marcó el mínimo de la última década ante el yen-, aunque se recuperó ligeramente hacia el cierre quedando en u$s 1,296). Todo esto combinado con los bajísimos volúmenes que venimos viendo a lo largo de la semana en todos los mercados y (tal vez más importante) la fútil ilusión que cambiando el almanaque cambia la realidad, contribuyó a que mientras el precio oro retrocedía por sexta sesión consecutiva perdiendo un 1,05%, el barril de petróleo (WTI) ganaba un 0,29% (a pesar de que la tensión en torno al estrecho de Ormuz ha disminuido ligeramente), o a que mientras el Dow ganaba un 1,12% trepando a 12.287,04 puntos (el S&P subió un 1,07% con lo cual quedó ganador para lo que va del año en 0,5%) la apetencia por los treasuries llevó la tasa de 10 años al 1,9%. Nuestro próximo comentario sale el año que viene, entonces estimado lector/amigo en lugar de desearle una felicidad (que puede o no darse) nuestro augurio es que 2012 nos permita a todos ser mejores personas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario