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El antichavismo juega su carta más fuerte
Según la MUD, con la consulta del domingo iniciará la fase decisiva para sacar del poder a Maduro, acosado por protestas que dejaron 95 muertos desde el 1 de abril.
El Gobierno asegura que la Constituyente será un "suprapoder" con facultad para disolver el Parlamento, y traerá la paz y recuperación ante la grave crisis económica.
Pero analistas estiman que Maduro, con grandes dificultades para ganar elecciones, podrá usarla para "gobernar sin límites", aprovechando que la oposición no participará en la Constituyente por considerar fraudulento el método electoral.
La iniciativa ha sorteado protestas, críticas internacionales e impugnaciones ante el máximo tribunal, acusado de servir a Maduro.
El plebiscito "es simbólicamente importante, pero será muy difícil lograr su objetivo que es detener la Constituyente", opina Michael Shifter, presidente del centro de análisis Diálogo Interamericano, basado en Washington.
"El Parlamento puede tener razón y legitimidad, pero el poder real está concentrado en el Ejecutivo, incluyendo las cortes y la Fuerza Armada", añadió.
Para frenar la Constituyente haría falta una declaración de rechazo del alto mando militar, que juró "lealtad incondicional" a Maduro. "Si no ocurre eso, la Constituyente va, la van a elegir con la cantidad de votos que sea", estimó el politólogo Luis Salamanca.
Pero Alarcón ve quiebres que pueden cambiar el rumbo tras la deserción de la fiscal general, Luisa Ortega, enfrentada a Maduro y la Constituyente tras años de línea oficialista, y el rechazo de exfuncionarios del fallecido expresidente Hugo Chávez (1999-2013), que avalan el plebiscito opositor.
"Esto se va a parecer a dos autobuses que van el uno contra el otro y los pasajeros van a tratar de convencer al chofer, o de quitarle el volante, para no chocar", ilustró.
Maduro fue elegido hasta enero de 2019, pero la oposición teme que la Constituyente pueda cambiar el sistema electoral para perpetuar al chavismo. Por ello, asegura que el plebiscito marcará la "hora cero" de su ofensiva final.
Aunque la MUD no ha dicho en qué consistirá esa batalla, los analistas vislumbran una escalada que podría traer más violencia o una huelga general en los días previos a la elección de asambleístas.
Si pese a ello la Constituyente se instala, "nadie la va a reconocer y va a tener que contar con la Fuerza Armada para imponer sus decisiones", advierte Alarcón.
El riesgo de frustración de las bases opositoras también está latente, como pasó en 2016: cuando la militancia protestaba porque el poder electoral frenó un referendo revocatorio contra Maduro.
Entonces, la MUD desactivó las manifestaciones para aceptar un diálogo con el Gobierno que finalmente fracasó, y perdió entre 7 y 14 puntos de apoyo, según encuestas.
"Puede haber desencanto, pero la dirigencia debe estar lista para replantear la lucha porque el capítulo que se abre es muy duro", dijo Salamanca, quien opina que la oposición debió participar en la Constituyente.
"Habría sido preferible tratar de ganar una mayoría, aunque fuera precaria, y no dejarles el campo solo, que era lo que ellos querían", apuntó.
| Agencia AFP |


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