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El arte arqueológico de Pereda y la deslumbrante geometría de Macaparana
La excelente muestra de Teresa Pereda «Recolección/Restitución-Citas por América» registra sus últimos itinerarios y experiencias compartidas con los nativos de distintos puntos del continente.
Y fue la tierra, en lugar de la pintura, la que comenzó a mezclar en sus viajes de carácter iniciático, también mágico, por ejemplo, en Yavi (Jujuy) o Los Alazanes (Neuquén).
Lo que hoy puede verse en la Sala Cronopios del Centro Recoleta es una excelente exposición por su contenido y montaje, Es un registro de sus últimos itinerarios precedidos por una suma de expediciones imposibles de enumerar en esta reseña. Tuvimos la suerte de compartir una acción participativa y conmovedora que relatamos en esta columna con motivo de la Primera Bienal del Fin del Mundo (Abril 2007) en el bosque de Yatana, Ushuaia, recolección colectiva de tierras de diversos puntos del país, restitución de tierra depositada en el bosque, tejido de un ovillo de 38 kg con hebras de lana de oveja que fue echado a rodar por el bosque entrelazando gente y árboles
Un común denominador: solicitar y entregar tierras, entretejer y ovillar lana. Acciones que posteriormente la llevaron a Jaruma, salar de Uyuni (Bolivia), el mayor desierto de sal del mundo de 12.000 km2, considerado «morada de los dioses». Sus habitantes descendientes de aymaras y quechuas viven en la pobreza y el aislamiento, sus creencias ligadas a la Pachamama y a los espíritus protectores que velan por ellos. Allí llevó lana de Trelew y tierras de cuatro zonas de la Argentina.
También realizó el «floreamiento de las llamas» (se florean con lanas de colores las orejas de los animales), e hizo rodar un ovillo por la áspera meseta del altiplano caminando por el curso de la lana. En cuanto a la Amazonia, hizo bajar el ovillo por los ríos y rodarlo por la selva, sabiendo que se iba a disolver. Acción titulada «El tiempo del agua», realizada en Morena, a 200 km al norte de Manaos, zona crucial para el equilibrio ecológico del planeta.
Estas experiencias fueron compartidas con los nativos que le relataron leyendas y colaboraron en la ejecución de las acciones, así como el sofisticado registro en fotos y videos a cargo de Charly Nijensohn y Juan Pablo Ferlat, artistas reconocidos internacionalmente.
Son estos registros los que llevarán al contemplador -que deberá despojarse de su apuro cotidiano- a pensar que estos intensos encuentros con otros seres humanos, sus creencias, costumbres ancestrales, son todavía posibles, que el hombre «civilizado» no podrá destruir y que el accionar de una creativa artista ha encontrado un camino que nos invita a compartir.
Clausura el 30 de mayo.
Macaparana
Dos joyas: la exposición de Macaparana y el libro catálogo editado por las galerías Jorge Mara-Ruche (Buenos Aires) y Dan (San Pablo), diseño de Manuela López Anaya, fotografías de Sergio Guerini y Oscar Balducci, texto introductorio de Eduardo Stupía.
El verdadero nombre de Macaparana es José de Souza Oliveira Filho, nacido en esa localidad de Pernambuco y cuyo sonoro nombre adopta a fines de los años 70. Stupía lo define como un ser moderado y recluido. Aunque es aventurado hacer generalizaciones, su obra responde a esas características porque es el resultado de alguien que construye sus piezas con meticulosa precisión matemática.
Alumno de Willys de Castro (1926/88), un referente junto a Hércules Barsotti (1914) del Grupo Concreto de Río de Janeiro, aprendió el absoluto rigor y su obra llega al extremo en cuanto a su acabado formal que presenta incisiones, escisiones, perforaciones, «tajos quirúrgicos» en los que inserta con calidad de orfebre, pedacitos de papel de variadas formas,
El repertorio puede ser infinito y en esta muestra deslumbrante pero a su vez, íntima, se comprueba que no todo está dicho en el arte geométrico, concreto, constructivo o como quiera hoy llamárselo.
Se mezclan alfabetos extraños, ritmos musicales, rayas, semicírculos, un cromatismo refinado, provocando e induciendo al que mira a volver sobre sus pasos para volver a mirar y encontrar una propuesta diferente cada vez.
Clausura el 18 de junio (Paraná 1113).


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