3 de marzo 2015 - 00:00

El arte de Cancela impone cambios en el mundo de la moda

Uno de los 76 bocetos para el desfile que Delia Cancela y Pablo Mesejean realizaron en 1979 en el teatro Le Palace de París.
Uno de los 76 bocetos para el desfile que Delia Cancela y Pablo Mesejean realizaron en 1979 en el teatro Le Palace de París.
La galería Henrique Faria de Buenos Aires, abre la temporada esta tarde con la exhibición "Cómo traer una imagen al mundo", de Delia Cancela, genuina estrella del Pop. En el momento más brillante del Instituto Di Tella, Cancela ganó celebridad con las pinturas y diseños realizados junto a su marido, Pablo Mesejean. Con él cruzó nuestra frontera rumbo a París, Nueva York y Londres, y juntos desempeñaron papeles estelares en los escenarios más glamorosos de la moda.

La muestra se abre con la filmación "Impressions de Pablo et Delia", un registro en blanco y negro del desfile de ropa para la temporada otoño-invierno del año 1979 en el teatro Le Palace de París. Las imágenes coinciden con el objetivo de la exposición: brindar visibilidad a las cuestiones artísticas que ambos aportaron a la moda. En la filmación se advierte una libertad ostensible. Los gestos de los artistas, Cancela y Mesejean, al igual que los movimientos performáticos de las modelos, se alejan del estereotipo de las muñequitas mecánicas que desfilan por las pasarelas y de la "tiranía" de la moda.

El arte no había ingresado de lleno en ese mundo vanidoso y los argentinos llegaron en el momento preciso. Con su estilo desprejuiciado hicieron cosas que nadie había hecho. Nadie había puesto a desfilar a las modelos con bolsas de residuos en lugar de carteras, ni había llevado a la pasarela a personajes inesperados, como la costurera, actrices y bailarinas. Ellos presentaron a una novia desnuda, apenas cubierta con unos velos transparentes, con un halo en la cabeza y un par de despampanantes medias rojas. Cancela estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, pero atribuye los marcados gestos artísticos a la influencia del Di Tella.

En el horizonte sesentista los artistas supieron sacar partido de las instituciones (MNBA, MAMBA, IDT y Bienales Americanas de Córdoba) que los liberaban del conservadurismo reinante, pero, sobre todo, les prestaban un apoyo que posibilitó la integración al circuito internacional. Cuando sobrevino el ocaso muchos ya estaban en el extranjero.

Pero, ese instante de felicidad está representado en el Manifiesto que Cancela y Mesejean redactaron en el 1966, el mismo año que ganaron el Premio Braque que los llevó París. El texto coincidía con el espíritu de una ciudad cuyo corazón cultural palpitaba a la par de los grandes centros del mundo: "Nosotros amamos los días de sol, las plantas, los Rolling Stones, las medias blancas, rosas y plateadas, a Sonny and Cher, a Rita Tushingham y a Bob Dylan. Las pieles, Saint Laurent y el Young savage look, las canciones de moda, el campo, el celeste y el rosa, las camisas con flores, las camisas con rayas, que nos saquen fotos, los pelos, Alicia en el País de las Maravillas, los cuerpos tostados, las gorras de color, las caras blancas y los finales felices, el mar, bailar, las revistas, el cine, la Cebellina. Ringo y Antoine, las nubes, el negro, las ropas brillantes, las baby-girls, las girl-girls, las boy-girls, los girl-boys, y los boys-boy".

Como contrapartida de esta declaración, en las Experiencias Visuales 67 la obra de Cancela y Mesejean se destaca por el contenido: a través de la vestimenta diseñada para los empleados del Di Tella, se favorecía la toma de conciencia de pertenencia a la institución. En 1968 los artistas llegaron como invitados a la Bienal de Paris. Al regresar, para las Experiencias Visuales 68 crearon una revista de moda, pero entendida como experiencia artística, y la vendían en el IDT. Allí mismo presentaron un desfile de moda decididamente conceptual, "Ropa con Riesgo" y eliminaron las tradicionales barreras entre el público y las modelos. En 1969, viajaron a Nueva York y las revistas "Vogue" y "Harper's Bazaar" publicaron sus extraños y bellos diseños. El equilibrio entre el afán formalista y el contenido es perfecto. Cancela observa que sus trabajos para los espectáculos del IDT contribuyeron a consolidar la teatralidad de sus producciones. "Diseñé el vestuario para 'Danse Bouquet' de Marilú Marini y Ana Kamien y compartí con Pablo Mesejean, Juan Stopanni y Oscar Palacio la escenografía. Realizamos con Pablo el vestuario de 'Drácula' y 'Aventuras' de Alfredo Arias, y 'Ella es Marcia' de Marcia Moreto".

En las obras de Cancela es posible identificar el cruce multidisciplinario que constituye la singularidad de las artes del presente, pobladas por una extensa variedad de prácticas. Muy cerca de la proyección, sobre una pared adyacente, se divisa la serie de diseños del mencionado desfile: 76 dibujos en breve formato realizados con gruesos trazos de fibra negra y sus respectivas anotaciones. "Era el final de la década del 70, casi el comienzo de los años 80, el tiempo de las grandes hombreras que nosotros no usamos nunca. Ese efecto lo creábamos con recortes", recuerda Cancela. Uno de los dibujos muestra un abrigo de piel de jirafa (artificial) con manchas rojas y en la pantalla lo exhibe Mercedes Robirosa. El humor de las propuestas aparece con dos modelos que inician su pasada atadas con un moño.

Entretanto, el ingreso a la segunda sala de la galería implica también avanzar en el tiempo. Cancela expone un conjunto de diseños para telas con colores y formas exultantes de gatos, plantas, flores, creados en soledad, durante los años 80 y 90, luego de la muerte de Mesejean.

En el texto del catálogo, el crítico Agustín Díez analiza "el territorio donde la imagen se construye, allí donde ellas vienen al mundo". Destaca Díez "un repertorio iconográfico finito donde ciertas figuras aparecen y reaparecen, como si sólo un ensayo combinatorio pudiese dar nacimiento a nuevas imágenes".

Finalmente, el mismo escrito concluye con las palabras que Cancela utilizó para su performance "Cortar y Pegar" en el año 2000: "Entre, mire, es por el placer de los ojos". Esta invitación de la artista revela la verdadera dimensión de su arte: las imágenes son producto de una búsqueda de la belleza tan obstinada como incesante.

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