26 de enero 2015 - 00:00

El arte de Delaunay en diálogo con 20 artistas argentinos

A la izquierda, “Poésie des mots poésie des couleurs”, de Sonia Delaway y, arriba, la pintura “Nada ocurre dos veces” de Tulio de Sagastizábal, uno de los 20 artistas argentinos convocados para “dialogar” con las obras de la cofundadora del Orfismo.
A la izquierda, “Poésie des mots poésie des couleurs”, de Sonia Delaway y, arriba, la pintura “Nada ocurre dos veces” de Tulio de Sagastizábal, uno de los 20 artistas argentinos convocados para “dialogar” con las obras de la cofundadora del Orfismo.
 "El Teatro de la Pintura- Artistas Argentinos en diálogo con Sonia Delaunay" se exhibe en el MAMBA hasta el 1 de marzo bajo la curaduría de Jimena Ferreiro.

Sonia Terk (Ucrania, 1885), se casa por segunda vez con Robert Delaunay en 1910, y cofundó con su esposo y otros artistas del movimiento llamado Orfismo, término acuñado por Appollinaire para describir la visión que Delaunay tenía del cubismo en 1913 y que se caracterizaba por sus colores fuertes y formas geométricas.

Sonia Delaunay tendrá un papel preponderante en la evolución del arte abstracto así como su presencia estimulante contribuirá en el desarrollo de la obra de su marido.

Vivieron en España y en Portugal, volvieron a París en 1921 y sus problemas económicos se resolvieron cuando vendieron "La Encantadora de Serpientes" (óleo sobre tela, 1891) que la madre de Delaunay le había encargado a Henry Rousseau en 1907, actualmente en el Museo Orsay en París

En 1923, Sonia comenzó a fabricar telas usando formas geométricas y colores osados. "Si hay formas geométricas es porque estos elementos simples son apropiados para la distribución de colores cuya relación constituye el verdadero objetivo de nuestra búsqueda. Pero estas formas geométricas no caracterizan nuestro arte. La distribución de colores puede ser llevada a cabo con formas complejas, como las flores, sólo que al manipularlas, sería mucho más delicado" Así se expresó en una charla en la Sorbona en 1927.

Se consagró a la moda, a la decoración y en su Salón del boulevard Malesherbes, renovó el espíritu de la moda al confrontarla con las artes plásticas. Años más tarde retomó la pintura y según Michel Seuphor, "su arte, que le debía más a los fauvistas y a Gaugin que al Cubismo y a Cézanne, goza de una penetrante calidez y un lirismo exultante".

Bajo este paraguas delauniano, Ferreiro convocó a más de 20 artistas argentinos.

Entre ellos, Sergio Avello ocupa una pared con obras de pequeño formato; Inés Raiteri y sus textiles y también el excelente trabajo textil de Chiachio y Giannone en el que indefectiblemente, su perro Piolín, tiene importante protagonismo.

Adriana Minoliti se caracteriza por conjugar lo decorativo con lo geométrico; las fotos sofisticadas de Flavia da Rin y Mariela Scafati con una sucesión de diferentes tamaños de cuadros monocromos, uno de ellos sostiene un chaleco a cuadros, asunto que vemos repetirse, el de la ropa , ya sea en perchas o "vistiendo" un cuadro en las últimas ferias nacionales e internacionales que hemos visitado.

Exquisitas obras de Yente y del Prete de la Colección del MAMBA; "Flores" acrílico sobre tela (2014) de Alfredo Londaibere, obra muy elaborada y muy atractiva; moldura de madera policromada con caireles, un inconfundible Gumer Maier; Tulio de Sagastizábal de una serie realizada en 2003 "Nada ocurre dos veces"; una geometría de carácter gestual, así como la delicada geometría de Marcolina Dipierro , una acuarela y tinta sobre papel "Sin título" ( 2009).

"Poésie des mots poésie des couleurs" (1962) y "Ritme 3 (Pour Robert)", circa 1950, témpera sobre papel, ambas de la colección del MAMBA de Sonia Delaunay son disparadoras de la idea de esta muestra de los artistas argentinos convocados que combinan el arte del pasado y del presente a través de materiales diversos, una muestra sin grandes alardes ni posturas invasivas que da placer recorrer.

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