El arte humanizado de la última imaginería religiosa

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  Jujuy - El sentimiento religioso de los jujeños es intenso y se acentúa en Semana Santa. En la provincia entera se remozan los altares cargados de tesoros, brillan el oro y la plata y las iglesias abren sus puertas para exhibir sus ricas colecciones de arte sacro. Las expresiones artísticas de nuestro tiempo volcadas a la vertiente religiosa adquieren en estos días su mayor visibilidad. Los corazones marchan a la par y, hasta las instituciones y empresas, suman exhibiciones alegóricas. El Centro de Visitantes Ledesma presenta la emotiva muestra "Renacer", de la artista Sebastiana Cristina García (1947-2015) dedicada a la imaginería religiosa.

Una extensa serie de pinturas, esculturas, retablos, cruces y objetos, ostenta un estilo especial e inconfundible. Las obras evocan el pasado pero las imágenes resultan decididamente contemporáneas. La artista realiza sus propias versiones de las vírgenes, los ángeles y los santos del siglo XVIII que pueblan los altares de Jujuy. Allí están, investidos con los símbolos, atributos y mantos, reconocibles a primera vista. Pero con sus habilidosas manos femeninas, García incorpora a su obra una gracia candorosa. Los personajes suscitan la simpatía que les confieren sus dimensiones de muñecos y, la multiplicidad de materiales reunidos con amor y un poco al azar, en la magia de un costurero.

Leonor Calvó, directora del Centro Ledesma y organizadora de la muestra, sostiene: "No ha habido otros imagineros constructores de imágenes religiosas importantes en Jujuy. Sebastiana Cristina García es la única imaginera, aunque Jujuy tiene una fuerte tradición de arte religioso y un enorme patrimonio de la época colonial". Calvó agrega: "Si hubiera que definirla en una línea, diría que García es una gran artista de la intimidad. Es una creadora de pequeños y sutiles espacios de significación". En efecto, durante la década del 90 surgió en Buenos Aires y se extendió por la Argentina, una estética que rescata "el modelo doméstico, ese placer privado mostrado en público", cuyo fin es "embellecer la vida". Así lo definía entonces Jorge Gumier Maier.

Las obras son fruto del mestizaje. Las filiaciones signadas por el espíritu de los tiempos se suman a las influencias del arte de raíz colonial y las de los artistas que tocaron su sensibilidad. El colombiano Botero reaparece en los gordos de Sebastiana Cristina García e inspira una sonrisa, Diego Rivera está en la belleza de los alcatraces, pero es Chagall el pintor que ha dejado una potente huella poética.

En una entrevista con Leonor Calvó, García relata que después de ver un documental donde un artesano tallaba el cardón, comenzó a producir. "Así retomé lo que conocía sobre historia del arte mezclado con las historias que contaba mamá y los santos que veía en los misachicos. Mi punto de referencia religiosa fue mi madre, ella fue vendedora y sufrió mucho a lo largo de su vida, pero yo siempre la veía rezar y prenderle velitas a la Virgen".

La experiencia de recorrer la muestra confirma lo dicho por la artista, ella no intenta despertar la devoción cristiana, su obra se percibe como una búsqueda individual en el campo artístico. La reflexión que suscita la muestra es que el arte religioso de García, humanizado y actual, lejos de haber perdido la capacidad de conmover, la ha incrementado.

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