La guerra entra ya en el inicio de su cuarta semana y su impacto en el comercio mundial - sobre todo en la industria petrolera - comienza a generar las primeras reacciones efectivas de diversos actores del conflicto. En paralelo, los ataques cada vez más se concentran en sectores civiles, en particular en plantas de energía, gasíferas e incluso cerca de plantas nucleares, lo que genera el temor mundial por un accidente que afecta a miles de personas.
Guerra: los gestores de reservas ven oportunidades en los bonos
Por Jorge Herrera
La guerra en Irán reintrodujo el riesgo geopolítico en el contexto macroeconómico global y los gestores de reservas internacionales se ven obligados a replantear la cartera, sobre todo, en renta fija. Hasta ahora, el conflicto impulsó los precios del petróleo e introdujo la posibilidad de que la volatilidad inflacionaria se mantenga elevada durante más tiempo del previsto por los mercados a principios de año. Si bien, esto no implica necesariamente que la inflación vaya a acelerarse de forma sostenida, sí complica las perspectivas de las tasas de interés. De ahí que la suba de los precios de la energía ya llevó a algunos economistas y jugadores del mercado a reconsiderar el momento oportuno para los recortes de tasas en varias economías desarrolladas, ya que los bancos centrales podrían preferir pausar los ciclos de flexibilización monetaria hasta que las implicaciones inflacionarias del conflicto sean más claras.






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