31 de julio 2009 - 00:00

El BRIC ayuda a la recuperación mundial

A comienzos de 2001, se comenzó a usar la sigla BRIC para abarcar a las economías en desarrollo más grandes del mundo: Brasil, Rusia, India y China. A este respecto, son bien conocidas las elevadas tasas de crecimiento que registraron estos cuatro países durante el ciclo expansivo mundial 2004/2008.

A la fecha, estas economías han adquirido una gran importancia relativa: abarcan el 45% de la población mundial, el 20% del PBI mundial y casi el 40% de la superficie del globo terráqueo.

Dado el dinamismo que las economías en cuestión han demostrado durante el ciclo mencionado anteriormente, cabe preguntarse cuál será el comportamiento de las mismas durante la actual crisis. Para intentar realizar este análisis, es necesario primero aclarar que se trata de cuatro economías bien disímiles. En efecto -más allá de las características diferenciales de cada una de ellas en cuanto a factores poblacionales, culturales y religiosos-, cabe destacar que sus estructuras económicas son bien distintas: Brasil tiene un fuerte valor agregado en agricultura e industria, Rusia en materias primas energéticas, India en servicios y China en producción industrial.

Pese a todas estas diferencias, lo cierto es que conforman un grupo que -sin duda- tendrá un fuerte impacto en la evolución de la economía global. Si se toman las proyecciones de los organismos internacionales, las estimaciones del consenso en cuanto a la evolución de los productos brutos es la siguiente: Brasil (2009 -0,8 y 2010 +4,2), Rusia (2009 -6,5 y 2010 +4), India (2009 +6 y 2010 +7,5) y China (2009 +8 y 2010 +9,5). Esto da un total para el BRIC estimado de +4,8 en 2009 y +7,5 en 2010.

Estas estimaciones permiten apreciar que:

  • China e India serán las únicas economías con productos superiores a los 500 mil millones de dólares que registrarán en 2009 crecimientos positivos. Brasil prácticamente será neutro, mientras que Rusia -golpeada fuertemente por la caída de los precios energéticos y una lenta reacción fiscal- es la única que presentaría una caída importante.

  • El BRIC constituye el único grupo/área que, frente a un estimado de caída del producto bruto mundial para 2009 del orden del 2,5%, presenta un crecimiento consolidado del 4,8%. Más aún, se estima una fuerte recuperación de sus cuatro miembros para 2010, con un pronóstico de crecimiento del 7,5% versus uno mundial del 2%.

    Las anteriores cifras nos eximen de mayores comentarios acerca del rol fundamental que jugarán estas economías para que, tal como esperamos, el ciclo negativo mundial comience a revertirse durante 2010. Para que se dé este escenario global -amén, obviamente, de que se produzca una reversión del ciclo de la economía de EE.UU. durante este segundo semestre- será necesario que, en general, las economías bajo análisis se mantengan firmes en sus actuales políticas monetarias y fiscales, cuidando siempre de mantener a raya las eventuales presiones inflacionarias y de financiar ortodoxamente los déficit fiscales generados. En particular, cada una de ellas deberá concentrarse en:

  • Brasil: mantener, de ser necesario, su actual política de reducción de tasas (hoy en el 8,75%); no superar un 2% del PBI en su déficit fiscal 2009 y recuperar el equilibrio en el mediano plazo.

  • Rusia: acelerar y profundizar las políticas fiscales de estímulo; implementar programas de apoyo a las entidades financieras, afectadas actualmente por una creciente mora en sus carteras de crédito.

  • India: llevar a cabo las reformas estructurales aún pendientes, que coadyuven a mejorar los grados de libertad de la actividad económica y a disminuir la corrupción; implementar a la brevedad un consistente e integral plan de inversión en infraestructura de transportes, hoy obsoleta.

  • China: mantener su actual expansión crediticia, que le permitió quebrar el «credit crunch», aunque ahora a tasas compatibles con niveles acotados de inflación; trasladar su política fiscal anticíclica desde la inversión publica a la mejora del ingreso disponible, de manera de lograr un aumento sostenido del consumo.

    En síntesis: a esta altura de los acontecimientos nadie puede dudar de la importancia relativa y del dinamismo de las economías BRIC. Si, tal como esperamos, mantienen sus actuales políticas y las refuerzan con los necesarios ajustes mencionados en los párrafos anteriores, es altamente probable que jueguen un rol fundamental para permitir que la economía global comience su recuperación en 2010.
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