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El ‘‘cacerolazo’’ llegó a Islandia
La pequeña república isleña del Atlántico, de unos 320.000 habitantes, no vivía enfrentamientos de esas dimensiones entre civiles y la Policía desde su entrada en la OTAN en 1949. Todo indicaba que ayer, por primera vez desde noviembre, las manifestaciones frente al Parlamento podrían tener éxito en lograr la dimisión del primer ministro conservador, Geir Haarde, y su gran coalición de Gobierno. El movimiento de protesta responsabiliza al Gobierno y su política crediticia agresiva de los últimos años por la bancarrota de los mayores bancos del país.
La bancarrota estatal antes de Navidad sólo pudo ser evitada gracias a un crédito del FMI y estados amigos. Como consecuencia de la crisis, el desempleo aumentó masivamente.
August Olafur Augustsson, vicepresidente de los socialdemócratas y miembro de la alianza, señaló que unas elecciones anticipadas «podrían ser una buena idea».
Agencia DPA


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