16 de diciembre 2011 - 00:00

El camionero anticipó ruptura con bloque propio en Capital

Mauricio Macri se encamina a la sintonía definitiva con uno de los gremios que más podrían mortificar su gestión. No porque ayer Hugo Moyano haya refutado a Cristina de Kirchner, sino por acuerdos propios y preexistentes. La puja de los camioneros en la Ciudad de Buenos Aires es tan estratégica como la del gremio que conduce Luis Barrionuevo. De uno depende la recolección de residuos del distrito; del otro, el abastecimiento de viandas a hospitales y escuelas.

Macri salió ayer conciliador. Fiel al nuevo tono con el que arrancó su carrera a una candidatura presidencial. Pero con Moyano y la CGT, la cuestiones pasan también por otros temas de injerencia macrista. Un ejemplo en ese sentido lo dio el proyecto de ley marco de concesión de los servicios de recolección de la basura porteña. Se frustró en una noche de sesión maratón (hace dos semanas) por llamados del propio gremio sobre el Gobierno PRO y se volvió a trabar en un segundo intento (la semana pasada) hasta que se ajustaron las coincidencias y se votó. Moyano buscaba que en la ley, que abortó el actual proceso licitatorio por dos años más, se incorporara una cláusula que obligara a pagar la indemnización a los camioneros de las empresas perdedoras, aunque la norma impone que las ganadoras les deben garantizar la continuidad laboral con antigüedad incluida. Para el Gobierno porteño supone unos $ 400 millones, que supuestamente serán incluidos en los nuevos pliegos de licitación del contrato más oneroso del distrito, concesión que durará ya no cuatro, sino ocho años. Otra picardía a favor del camionero sería la baja oferta que hizo el Gobierno porteño para quedarse con el quebrado Club Comunicaciones, precio que superó la mutual moyanista y recibió luz verde de la Justicia. Aunque el Gobierno macrista promete apelar.

No es todo. Ahora, el kirchnerismo está atento a los movimientos que puedan suceder la semana que viene en la Legislatura para conocer si un excompañero de bancada termina sumando votos al PRO en una sesión especial que el macrismo organiza, aun sin la seguridad de poder convocarla.

Es que la costumbre del monobloquismo, en la Legislatura porteña, pudo haber dejado pasar el caso como uno más, pero el título de la nueva bancada delató la movida, tal como adelantó este diario. Un diputado de la Ciudad, del gremio de taxistas que lidera Omar Viviani -presente ayer en el acto de Huracán-, anunció el pasado 6 de diciembre, en la sesión preparatoria de asunción de nuevos legisladores, que ya no tributaría ni al bloque PJ ni al kirchnerismo que busca unificarse. No hubo dudas en el recinto del inicio de la ruptura de los gremialistas con el Gobierno.

El legislador Claudio Palmeyro conformó un unibloque «sindical peronista» que quedó fuera, incluso, del interbloque que el kirchnerismo armó. Para eso, primero la bancada a cargo de Juan Cabandié se unió con el PJ, mientras que los satélites K (bloque de Aníbal Ibarra y de Gabriela Cerruti) mantienen su pertenencia, pero se agregan al interbloque.

En principio se había anunciado la posibilidad de que otros sindicalistas de la bancada, como Alejandro Amor (municipales) y Mateo Romeo (porteros) junto con Palmeyro, harían el mentado bloque gremial. Hubiera sido un movimiento delicado para Amor, cuya candidatura a legislador porteño fue bendecida por Amado Boudou, lo mismo que el otro diputado cercano al gremio que conduce el pejotista Víctor Santa María.

Así como Moyano mantendría buen diálogo con Macri, del lado del sindicato de Viviani nunca habrían conseguido tanto, cuando de leyes se habla, como en la gestión PRO: desde la tarifa nocturna, la baja de Ingresos Brutos para autos con GNC hasta una norma que impone la construcción de un Monumento al Taxista. Otra era, alejada de los inicios de la gestión, cuando Macri debutó anunciando bajas en el plantel municipal y el propio Moyano lideró la marcha más grande que tuvo en su contra.

Para Macri el discurso que ayer pronunció Moyano mereció reflexionar.

«Creo que la Argentina está ante grandes desafíos y hoy más que nunca necesita del diálogo, del consenso entre el Gobierno, sindicatos y empresarios para encontrar equilibrios y resolver los problemas que tenemos; el más importante, la inflación», dijo el jefe porteño al inaugurar una nueva tecnología en el Planetario Galileo Galilei.

«Necesitamos una concertación y bajar el nivel de agresión, porque en este camino vamos a terminar en otra 125», aludió Macri al conflicto entre el kirchnerismo y el campo, y convocó «a políticos y sindicatos a encontrar el camino del crecimiento para superar la pobreza y la exclusión». Para Macri, «la concertación tiene que ser liderada por el Gobierno nacional».

«Siento que la Argentina necesita esta concertación. Como llegamos hasta acá no sirve. Tenemos que hacer cambios para que nos encontremos como la gente quiere», concluyó el mandatario.

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