El camionero ofreció un banquete para el peronismo disidente

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«¡Ahí está Facundo! ¡Vení que te compramos el pase a nuestro bloque!» Los diputados del Frente Peronista mimaron ayer en el quincho de la CGT el ego de los Moyano, padre e hijo. El jefe de la central obrera les devolvió la gentileza con un auténtico banquete: empanadas de carne, ensaladas de papa y huevo, de hojas verdes, morcillas, chorizos, riñón, chinchulín, asado de tira, vacío y, de postre, helado tricolor con crema. No faltaron el vino ni las gaseosas. Más allá del clima de camaradería y de las coincidencias a la hora de criticar el Gobierno de Cristina de Kirchner, no habrá fusión de bloques entre los diputados moyanistas, que todavía integran el Frente para la Victoria, y las huestes del peronismo disidente en la Cámara de Diputados.

El staff del Frente Peronista que disfrutó el asado de la CGT estuvo integrado por el mendocino Enrique Thomas, los bonaerenses Alberto Asseff, Claudia Rucci, Eduardo Amadeo, Carlos Brown, los santafesinos reutemannistas Carlos Carranza, Daniel Germano y Edgar Muller, Sergio Pansa, y la exsecretaria del piquetero Raúl Castells, Ramona Pucheta. Moyano estuvo flanqueado por su hijo y diputado nacional Facundo, por el canillita-diputado Omar Plaini y por otros integrantes de la mesa directiva de la CGT. Se mostró confiado en su reelección al frente de la CGT y, para sorpresa de los comensales, expresó su desilusión por la falta de liderazgo de Daniel Scioli dentro del peronismo bonaerense. «Con fe y esperanza solamente no va a llegar muy lejos, es necesario que empiece a mostrar gestos de autonomía», fue el diagnóstico del camionero en relación con el gobernador del principal distrito electoral del país.

Moyano también le dedicó un tramo de la comilona al acto que la Presidente encabezará mañana en el estadio de Vélez. «Va a ser una movilización impulsada por intereses. Lo organiza La Cámpora, pero no hay ni espontaneidad ni entusiasmo en esos chicos», se quejó el jefe de la central sindical.

Además de quejarse de la precarización laboral, Moyano le apuntó directamente al cristinismo: «Tenemos mucho que hablar. Intuimos que los trabajadores serán las primeras víctimas de la denominada sintonía fina del Gobierno». Además hubo coincidencias en torno a la inflación, a la que definió como «la peor forma de atacar al salario»; y al paquete legislativo que impulsa la CGT en el Congreso para elevar el piso del Impuesto a las Ganancias y la distribución de dividendos de las empresas.

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