"El campo debe tener proyecto de nación"

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  • La gobernanza en la Argentina se caracteriza por la existencia de un Poder Ejecutivo demasiado fuerte y con capacidad de acción discrecional, el dominio de elites empresariales con baja participación de las bases, una acentuada inseguridad jurídica y una alarmante falta de confianza entre los miembros de la sociedad y entre los ciudadanos y las autoridades.

  • Sobre este diagnóstico hay amplia aceptación, sin embargo pocos son los que hacen algo para cambiar el cuadro o, al menos, para atemperar los desvíos oficiales. Muchos pretenden pasar como parte de la platea cuando, en rigor, son protagonistas de la obra en el escenario.

    El establishment no tiene capacidad de liderazgo ni visión estratégica y su contribución a la gobernanza está limitada por su afán de lucro sectorial. Gran parte del empresariado por omisión, obsecuencia o colaboración acentúan los desvíos institucionales derivados de la acción del Gobierno en lugar de efectuar un aporte constructivo de mayor alcance en el tiempo.

    Algo similar sucede con otros agentes como la intelectualidad y la comunidad universitaria. No son todos, sí son muchos. Son lo que olvidan que un bolsillo demasiado lleno termina por romperse y, así, los recursos obtenidos quedan en el piso. Por ser parte del poder tienen un compromiso cívico que no asumen en plenitud. Aunque mordiéndose las uñas, a veces, aceptan sin chistar medidas disparatadas, siempre y cuando no afecten sus intereses.

    Desde marzo de 2008, la participación del campo ha quebrado esta forma de gobernanza. La Mesa de Enlace ha logrado, pese a sus diferencias internas, mostrar cómo cuando se tiene un objetivo claro, grupos distintos pueden operar sobre el camino trazado. Es mucho lo que resta por hacer, pero estamos en un principio que debe acentuarse para pasar a otras etapas, desde lo regional a lo nacional.

    Todo proyecto sectorial debe ensamblarse en uno general. Esto es lo que falta hacer. No logrará algo concreto y permanente, aquel sector que sólo pretende poner sobre la mesa sus intereses específicos.

    Desde la Mesa de Enlace puede diseñarse un plan consensuado entre los involucrados, desde abajo hacia arriba, para insertarlo en un plan nacional que abarque a todo el espectro. Desde lo particular a lo general. Pero ello exige que la Mesa de Enlace encuentre puntos de unión no sólo en lo sectorial sino también en el tipo de nación que se desea. Y en este último aspecto, será conveniente que busque el asesoramiento de gente de distintas áreas.

    Hasta el momento, vamos por la vía de la violencia propia de una escandalosa y creciente brecha entre el nivel de vida de unos privilegiados y otros postergados, de una educación que sólo llega a unos pocos y, por lo tanto, genera frustración o resentimiento en muchos. Esto es así, básicamente, por la gobernanza mal llevada que apunta al efecto inmediato sin reparar en las secuelas que tal actitud conlleva en el tiempo.

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