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“El canje sale en 20 días”, dijo el ministro ante los diputados
Amado Boudou, ayer, ante comisiones de Diputados, flanqueado por Gustavo Marconatto (oficialista) y Alfonso Prat Gay (opositor), se esmeró en hablar de tensión y alza de precios, pero no de inflación.
Por lo demás, afirmó que en su visión el dólar no superará este año los $ 3,95 y que el país crecerá por encima de los 2,5 puntos que se estimaban: «Consultoras privadas dicen que el crecimiento estará en el 4%», dijo.
Boudou, junto a Hernán Lorenzino y sus funcionarios, llegó al Congreso poco después de las 18. Antes hubiera sido inútil su presencia ya que los diputados estaban demorados en la finalización del partido Boca-River. Lo ubicaron en la cabecera de la mesa junto a Gustavo Marconatto, presidente de Presupuesto y Hacienda; y Alfonso Prat Gay, de Finanzas. El primero, kirchnerista, lo había «invitado» a explicar el canje. Prat Gay lo había citado la semana pasada (y sufrido entonces el primer ausente del ministro) para que informara sobre el uso de las reservas para el pago de deuda, las inconsistencias del Presupuesto 2010, la distribución del impuesto al cheque a las provincias y, sobre todo, el INDEC.
De todo eso habló Boudou ayer, aunque en ningún momento pareció que la oposición consiguiera presionarlo. De hecho, cuando hubo alguna pregunta que podría haberlo complicado, directamente no la contestó.
Sin dudas, esa instancia llegó cuando se habló de la inflación, palabra que el ministro no quiere utilizar y que le costó ayer mismo un cruce con Hugo Moyano.
Fue Prat Gay el encargado de poner el problema sobre la mesa: «¿Cómo afecta la inflación al canje de deuda?», le preguntó el diputado y ex jefe del BCRA, sabiendo que la falta de confianza de los bonistas en el INDEC y por lo tanto en la tasa de ajuste de los títulos atados al CER están en el centro de la falta de credibilidad hacia el país.
«No quiero caer en el tema del uso de la palabra porque, en realidad, no estamos viendo inflación, no estamos viendo un aumento generalizado de precios», dijo Boudou, «estamos viendo este tema como una tensión de precios». Desde más atrás lo escuchaba Norberto Itzcovich, el cuestionado director técnico del INDEC.
Repasó entonces algunos de los indicadores de inflación en las provincias y, en todos los casos, le echó la culpa a la evolución del precio de la carne por el 80% de la evolución de los precios. «No hay un proceso inflacionario», intentó terminar.
En la reunión de ayer de las comisiones hubo críticas y análisis para todos los gustos. Incluso algunos destemplados como el diputado del GEN Gerardo Milman, que llegó a preguntarle: «¿Usted no tiene pensado renunciar?». «No tiene sentido que responda a esa pregunta», le devolvió Boudou.
Eduardo Amadeo protagonizó otro de los momentos de tensión en relación con el canje de deuda: «Hay dudas que aparecen con relación al canje anterior. La ley cerrojo dice claramente que no puede haber una oferta mejor», le dijo y luego le recomendó que promueva una «ley de consolidación» de la deuda para cerrar definitivamente el canje.
«Entiendo su preocupación por el canje, pero tenemos mecanismos para saber exactamente el nivel de aceptación. Vamos a estar informando continuamente. No hay ningún peligro. Coincido en que es importante que cerremos ese capítulo», le dijo Boudou.
Amadeo luego recomen-dó: «Dentro de las reservas que se quieren utilizar, hay u$s 2.000 millones destinados a cancelar deuda con organismos. Esa situación es neutra, los organismos nos van a dar lo mismo que le vamos a pagar. Por lo tanto, sugiero sacar esos u$s 2.000 millones de la cuenta y explicarle a la gente».
«No sólo van a entrar fondos, sino que van a entrar más. Pero el nuevo dinero estará disponible para planes sociales», le retrucó el ministro.
Antes que Claudio Lozano, uno de los diputados que más cercó a Boudou, le preguntara por los gastos que no han sido incluidos en el Presupuesto 2010, haciendo referencia a la diferencia entre los montos que se necesitarán para cancelar deuda y los recursos que fueron calculados junto a partidas de gasto social que no tienen aún financiamiento garantizado, Boudou intentó defender la negativa oficial a modificar el reparto del impuesto al cheque: «Por ese tributo estaríamos hablando de $ 10.307 millones en el año. Las deudas que vencen de todas las provincias con la Nación suman para este año $ 12.298 millones. Son deudas que las provincias deberían pagar a la Nación y que la Nación refinancia a través del Programa de Asistencia Financiera», explicó para justificar el rechazo de la Casa Rosada a los proyectos de la oposición.


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