24 de marzo 2009 - 00:00

El Central vendió u$s 1.500 M en 30 días

El Central vendió u$s 1.500 M en 30 días
El Banco Central está listo para intensificar la venta de reservas para que la suba del tipo de cambio sea lo más moderada posible, sobre todo a medida que se acercan las elecciones (si es que finalmente se aprueba la votación legislativa para el 28 de junio). Según datos oficiales, entre las tres semanas que van de la última de febrero a la segunda de marzo, la pérdida de reservas llegó a 1.100 millones, mientras la semana pasada la venta habría llegado a no menos de u$s 350 millones adicionales, según estimaciones de mercado. Ayer, sin embargo, no intervino.
Pero en la entidad que preside Martín Redrado reconocen que seguirán faltando divisas y que la demanda se mantendrá firme con el adelantamiento electoral, por lo que resultará inevitable continuar con las ventas.
«Sostenemos nuestro esquema de flotación administrada, que no es lo mismo que devaluación administrada», aseguró un alto funcionario del BCRA, quien recordó que el año pasado la divisa pasó de $ 3,20 a $ 3,05, aun en medio de la guerra con el campo. Aunque ahora parece haber menos margen para una revaluación del peso, podría resultar un golpe para aquellos que descuentan un aumento lento hasta las elecciones y más rápido una vez que finalice el proceso electoral.
Estimaciones
De hecho, los principales consultores económicos subieron en casi todos los casos las estimaciones del valor que tendrá el dólar para fin de año: el promedio de 4 pesos ahora se elevó a 4,20, aunque éste sería un escenario «ordenado». De cumplirse, implica un incremento de casi 15% en los próximos nueve meses. Pero si la pérdida de reservas se intensifica en estos tres meses, ese nivel podría quedar superado con holgura.
La oferta de reservas tuvo una significativa caída en lo que va de 2009. En el primer trimestre, ingresó casi el 40% menos que en el mismo período del año anterior. Se mezclan en este fenómeno el efecto de una caída de las cantidades exportadas, de reducción de precios y también la reticencia de los productores agropecuarios a liquidar lo que les quedó de la cosecha anterior (en el Gobierno estiman que son alrededor de u$s 3.000 millones).
Éstos son otros aspectos centrales relacionados con el mercado cambiario que habrá que tener en cuenta en las próximas semanas:
Recién a mediados de abril empieza la liquidación de dólares más fuerte del año, correspondiente a la cosecha de soja. Y si bien en el Gobierno esperan que la baja sea considerable como consecuencia de la pelea con el campo, de todas formas creen que entre el mes próximo y fines de mayo tendrán un alivio. «Todos sabemos que antes de las elecciones se pueden producir ataques especulativos, como sucedió en los tres meses previos a octubre de 2007, cuando se daba por descontado que Cristina de Kirchner ganaría las elecciones», aseguran en el Gobierno, pero aclarando enseguida que «es preferible que esto suceda en períodos de alta liquidación de dólares que cuando entra poco o nada».
Los plazos fijos en pesos ya dejaron de crecer y muestran caídas hasta ahora leves, luego de la fuerte recuperación de enero y parte de febrero. Ahora los inversores comenzarán a pedir tasas más altas para mantenerse en moneda local. Sin embargo, las tasas se mantuvieron casi «planchadas», por varias razones: la ANSES continúa realizando depósitos a tasas bajas; por ejemplo, en los últimos días concretó plazos fijos a seis meses de plazo a menos del 15% anual en pesos. Y por otra parte, las entidades mantienen elevados niveles de liquidez a través de pases en el Central, por más de 13.000 millones de pesos. Mientras ese colchón no se vea demasiado afectado, será difícil que los bancos acepten pagar altos rendimientos.
La gran incógnita a esta altura es cuánto deberá vender el Central para mantener esta flotación administrada de la divisa. En las dos primeras semanas de marzo se desprendió de más de u$s 900 millones y la suma podría aproximarse a u$s 2.000 millones para todo el mes. Pero semejantes niveles no son sostenibles por mucho tiempo.
La autoridad monetaria acumuló 21 días consecutivos de venta, desde la tercera semana de febrero, cuando se dio vuelta la tendencia compradora que se había mantenido en el arranque del año.
La fuerte caída en el precio de los títulos públicos también refleja la búsqueda de refugio. Hoy la tendencia pasa por asegurarse las divisas para cumplir las promesas de un pago en dólares después de las elecciones, como sucede con el debilitado Boden 2012.

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