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El Central ya no rema contra la corriente
Ayer se movieron las dos variables que se miran diariamente para definir el tipo de cambio (que está lejos de ser un resultado del libre juego de la oferta y la demanda de mercado). Volvió a caer la soja, lo que condena al país a un menor ingreso de divisas, y el dólar contra el real subió más del 3%. El aumento de la cotización en el mercado local fue mucho menos, algo más del 1% (al pasar de $ 3,58 a $ 3,62).
Los economistas estiman que la divisa a fin de año debería ubicarse en alrededor de $ 4. Pero algunos comenzaron a ajustar sus pronósticos. Miguel Kiguel, por ejemplo, explicó que su expectativa de un dólar a $ 4,10 a fin de 2009 se confirma «siempre y cuando la soja se mantenga por encima de los u$s 300 la tonelada y que el dólar no supere los 2,40 reales».
Ambos supuestos se encuentran hoy cerca de sus límites. Tras perder un 2%, la soja finalizó a u$s 311 y la divisa norteamericana cerró a 2,44 contra el real. Soja más baja equivale a dólar más alto, porque el Gobierno debe maximizar los cada vez más escasos dólares que engrosarán la recaudación. Y un tipo de cambio más elevado en Brasil presiona al dólar en la plaza local para no seguir perdiendo competitividad.
Pero más allá de esta ecuación, que plantea que el tipo de cambio nominal en la Argentina está en función del precio de la soja y el real, hay otros aspectos para tener en cuenta que no se enmarcan dentro de esta fría fórmula:
En total consonancia con Néstor Kirchner, desde el Banco Central tratarán de resguardar reservas en los próximos meses. Ni Martín Redrado ni el ex presidente descartan un ataque especulativo contra la Argentina a medida que se acerque la fecha de las elecciones legislativas, en octubre. Para ese momento será fundamental cuidar las reservas para evitar una explosión del tipo de cambio.
El nivel de depósitos es la otra variable clave. El seguimiento desde el BCRA es diario, para determinar qué grado de sensibilidad tiene la gente ante la suba de la cotización de la divisa. En los últimos días fue notorio el aumento de la compra de dólares del público, pero no como para hacer tambalear al Central. Sobre todo porque las empresas continúan maniatadas para intervenir en el mercado cambiario. Sin embargo, pese a la mayor demanda de divisas, por ahora no se registraron salidas de depósitos. Por las dudas, los banqueros mantienen un nivel de liquidez récord (más de $ 15.000 millones de pesos en pases colocados en el Central) para hacer frente a un cambio en el humor de los ahorristas. Nunca se sabe qué puede encender el chispazo.


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