30 de agosto 2018 - 00:00

El chavismo agudiza la crisis con su extraño “plan económico”

La fijación de precios máximos a productos básicos empeoró la escasez. Una receta repetida que genera resultados conocidos.

DURA REALIDAD. Anyi González, una venezolana de 19 años embarazada, limpia parabrisas en una avenida de Boa Vista, Brasil. El exilio se está probando duro para esos refugiados económicos.
DURA REALIDAD. Anyi González, una venezolana de 19 años embarazada, limpia parabrisas en una avenida de Boa Vista, Brasil. El exilio se está probando duro para esos refugiados económicos.
Caracas - Una semana después del arranque del plan económico de Nicolás Maduro hay más dudas que certezas de que pueda sacar a Venezuela del colapso: en las calles se palpa el hartazgo que alienta la mayor diáspora de América Latina en los últimos años.

Entre góndolas vacíos de supermercados y farmacias, en filas de bancos o terminales de autobuses, muchos expresan desilusión e incredulidad.

"Es un desastre, no hay alimentos básicos. Las medidas son puro embuste, van a traer más hambre y desempleo", dijo Marielsi Ochoa, médica de 34 años, en medio de estantes con productos de limpieza y Coca Cola que disimulan la merma del stock.

Carne, pollo, huevos, harina de maíz, básicos para el venezolano, desaparecieron luego de que el Gobierno fijara su precio, una fórmula ya ensayada con igual resultado.

Algunos comerciantes esperan que pasen las fiscalizaciones o cerraron mientras aguardan que se aclaren las medidas y cómo asumirán el aumento de 3.400% del salario mínimo ordenado por Maduro.

El plan incluye un aumento del IVA y la nafta, la más barata del mundo, y restó cinco ceros al bolívar, destruido por una inflación que el FMI proyecta en 1.000.000% para 2018. De dos millones para comprar un pan, ahora se habla de 20 bolívares soberanos.

La moneda fue devaluada en 96% y quedó anclada a una criptomoneda que el Gobierno creó -respaldada en el precio del petróleo- para buscar financiamiento ante las sanciones impuestas por los Estados Unidos.

Kilométricas filas se forman en bancos de Zulia, Bolívar y otros estados para sacar efectivo. Pero al igual que los viejos, los nuevos billetes escasean.

"No alcanza para nada. Es más el sacrificio de hacer la cola", se quejó Jesús González, albañil de 58 años, tras retirar el máximo de 20 bolívares de un cajero. Le alcanzan para un café pequeño. "Las medidas de Maduro parecen el mismo gringo con diferente cachimbo (tabaco)", ilustró.

Con su esposo y su niña de tres años, Génesis, abogada de 27 años, piensa cruzar pronto la frontera con Colombia, donde le prometieron emplearla como moza. "No tenía ni para comprarle el uniforme de la escuela a la niña. Todo el mundo afuera me repetía: 'Hay que irse'", aseguró.

"La gente decide irse porque siente que no hay salvación, las medidas económicas abrieron un grifo a la salida de más venezolanos", declaró el politólogo Jesús Castillo-Molleda.

David Smilde, del centro de investigación WOLA, con sede en Washington, prevé que la migración se acentuará entre los más pobres, a quienes la inflación y la escasez "les hacen la vida imposible".

Intentando inyectar optimismo, Maduro lanzó los "lingoticos" de oro, una emisión de bonos respaldada en pequeños lingotes, para promover el ahorro. "Será el regalo más apetecible en las Navidades", aseguró.

"Es una farsa más", dijo Laura López, ama de casa de 64 años. "Siento ganas de irme porque tengo que tomar diez remedios y no los consigo", agregó.

Para el economista Asdrúbal Oliveros, "al Gobierno le falta liquidez y credibilidad para que las medidas" estabilicen al país.

Agencia AFP

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