23 de septiembre 2011 - 00:00

El clima, otra variable para quitar el sueño a la economía mundial

El clima, otra variable para quitar el sueño a la economía mundial
Con bruscas oscilaciones debido a los ajustadísimos stocks mundiales que prácticamente no dejan margen para moverse, el mercado de granos enfrenta esta temporada un hecho casi inédito: un doble «weather market», o mercado climático, tanto en el Hemisferio Norte como en el Sur. En el caso de la Argentina, nuevamente la escasez de precipitaciones, apenas cortadas el fin de semana con algunas lluvias en parte del Litoral y Santa Fe, no alcanzan para disparar la siembra de los granos gruesos, y la amenaza es que las limitaciones de agua se prolonguen con una nueva Niña en esta campaña.

En Estados Unidos ocurrió algo similar en julio-agosto (equivalente al diciembre-enero local), con calores extremos que causaron algunos daños al maíz y a la soja, llevando sus precios nuevamente hacia arriba, situación que se revirtió un tanto en los últimos días. Es que sorpresivamente el Departamento de Agricultura de ese país (USDA), encargado de brindar periódicamente las estimaciones de cosecha de todo el mundo, incrementó los alicaídos stocks, no se sabe muy bien por qué.

Pero todos estos factores distan de ser los únicos. Por supuesto, que en un mercado como Chicago, el rector de los precios agrícolas, donde además de la demanda directa juegan también los fondos especulativos, las coberturas, inversores de todos los colores y hasta compras y ventas ordenadas por las mismísimas computadoras, la estrechez actual del stock mundial determina movimientos extremos, tanto a la suba como a la baja.

Ni hablar si en medio se ubica la crítica situación financiera en Grecia e Italia que arrastra prácticamente al resto de Europa, o los coletazos de la economía de los Estados Unidos, uno de los principales productores y exportadores de alimentos del mundo, especialmente de granos.

Así, mientras los garús internacionales son en general bajistas para la actividad financiera mundial y hablan de una prolongación de este estado de cosas, por lo menos, hasta 2012, por el lado de la demanda agrícola la situación sigue básicamente sostenida, además de por los bajos stocks, por el soporte de los dos gigantes: China (1.500 millones de habitantes) e India (1.100 millones), que siguen entre las economías que más crecen.

Pero no todo lo que reluce es oro... Es que si se enfría la economía mundial, también Asia sentirá las restricciones, ya que el mundo le disminuirá las compras, y «el que vende menos también acota sus propias compras» o, al menos, las abarata.

Por otra parte, una menor actividad económica en el mundo también insumiría menor cantidad de energía/combustible, y eso, sumado a que el precio del petróleo nuevamente se tranquilizó un tanto, con cotizaciones rondando los u$s 85-90 el barril, podría determinar una menor demanda de biocombustibles, rubro que fue uno de los principales impulsores de las subas de los granos desde 2007 en adelante (ver recuadro).

Hasta ahí, una parte apenas de la compleja situación. La otra, la política, es la que impulsa «recortes» en los precios agrícolas por su impacto demoledor en los países pobres, cuando las cotizaciones escalan.

Esto es lo que dividió recientemente al G-20. Después de todo, también es políticamente correcto «defender la mesa del mundo», aunque los vendedores de granos no comparten tal postura, y especialmente Estados Unidos, Brasil y la Argentina rechazan la posibilidad de acotar «artificialmente» el mercado, si bien en algunos momentos debe parecer que, al menos, algo se hace por los de menores recursos.

También hay decisiones de políticas internas, como la que adoptó días atrás China cuando salió a vender maíz en su mercado interno, para bajar los precios y enfriar un poco la incipiente inflación que los afecta. Pero Pekín sabe que no tiene el maíz suficiente para sostener tal esquema, sobre todo, cuando sus consumidores demandan cantidad creciente de proteínas animales, o sea, pollos y cerdos especialmente, y eso se logra sólo con maíz. Lo que se dice, un brete para los chinos. Pero también para el mundo es un brete este veleidoso y oscilante mercado.

Alto voltaje

Quedan claras, sin embargo, un par de cosas. Por un lado, que las próximas semanas, hasta mediados de noviembre, van a ser de altísimo voltaje en el mercado internacional de granos. Recién con la cosecha estadounidense muy avanzada, e iniciada ya la siembra de los granos gruesos en el Hemisferio Sur (básicamente en Brasil y en la Argentina), puede estar algo más definida la oferta mundial y se sabrá si se amplían o no los stocks para los meses siguientes.

Además, considerando que prácticamente la demanda se puede tomar como entre estable y ligeramente más floja, el único factor realmente determinante, que puede marcar un diferencial importante de precios y que, en definitiva, será con el que se va a mover la especulación, va a ser el clima. Es que el más mínimo fracaso productivo -en cualquier lugar del mundo- en los próximos meses volvería a impulsar las cotizaciones fuertemente, mientras que en caso contrario, seguramente se mantendría la tendencia algo declinante de estas semanas.

Sin duda, una ruleta rusa climática para quienes gustan de las emociones fuertes.

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