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El comercio ilegal está matando a San Telmo
EN SÓLO 10 CUADRAS DE LA CALLE DEFENSA HAY CERCA DE 40 LOCALES CERRADOS

La Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba) pidió que se declare al barrio en "emergencia" y, según un informe, se convirtió en una de las zonas que mayor comercio ilegal alberga en la Capital. Las consecuencias se ven en las calles, donde la imagen de comercios cerrados se repite incansablemente. Sólo en 10 cuadras de Defensa, Fecoba registró un total de 38 locales vacíos.
"Hace ocho años que soy comerciante de la zona. Los domingos siempre fue para nosotros el día más esperado porque se llena de turistas. Y si bien siempre hubo manteros, hoy hay el doble que un año atrás", aclaró la dueña del local Punto Sur, ubicado sobre Defensa, a metros de la avenida San Juan. La propietaria de esta tienda, que vende prendas de diseñadores independientes, explicó que muchos de los comerciantes ilegales llegan con sus propios diseños (similares a los que vende en su local) pero con precios mucho más baratos. "Es imposible competir con ellos...", sostuvo.
Los vendedores ambulantes y los manteros se entremezclan con los artistas callejeros y con la clásica feria de antigüedades que se realiza desde hace 45 años en la Plaza Dorrego. "Es imposible caminar, los locales quedan totalmente tapados y es el mejor escenario para los carteristas", denunció una vecina del barrio.
Los comerciantes se quejan pero nadie parece escucharlos ni darles respuesta. "La Policía no hace nada, hemos hecho denuncias a la Fiscalía, pero tampoco logramos cambios...", indicaron las dueñas de Luli Sur, un local ubicado frente a la plaza. "Los domingos a nosotros nos hacen la semana. Sin embargo hoy estamos pensando en cerrar las puertas, porque cada vez es más difícil llegar a mantener el local", explicó una de las socias. Es que los alquileres rondan entre los $ 1.400 y $ 15.00 por m2, con impuestos elevados por tratarse del casco histórico de la Ciudad.
Las casas de antigüedades son otros de los grandes perjudicados, no sólo por la caída de turistas, que se ve afectada por la devaluación de los países vecinos, sino porque el aumento de robos en la zona hacen que pocos lleguen con el efectivo para comprar un mueble u artículos de decoración. "Nos vemos obligados a manejarnos con tarjeta, porque si no, es imposible realizar una venta", explicaron.


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