7 de junio 2011 - 00:00

El conflicto ya juega en la campaña electoral

Aníbal Fernández volvió a salir en defensa de las Madres de Plaza de Mayo al señalar que «están poniendo las cosas en su lugar» por haber resuelto el desplazamiento de Pablo Schoklender y de otras 16 personas de su fundación, a raíz del escándalo judicial en torno a Sergio Schoklender. El funcionario acusó a los medios de prensa de «castigar duramente el corazón de los derechos humanos» con la publicación de las denuncias.

De todos modos, Fernández dijo que «si hay responsables» de irregularidades en el manejo de fondos públicos que debían ser destinados a obras de infraestructura a cargo de Madres de Plaza de Mayo, «hay que sancionarlos y deben pagar por ello». «Hay que favorecer a que se llegue a la información y que una vez constatado el hecho, y si hay una conducta reprochable, sancionarla. Si hay alguien que tiene responsabilidades penales, que las pague», agregó.

Según el jefe de ministros, lo más preocupante del escándalo es que el programa de construcción de viviendas de la fundación «se vea mellado por los que tienen intereses creados en el tema para que se disminuya la importancia en el contexto en el que se está dando».

La oposición, por su parte, volvió a martillar en contra del Gobierno. Francisco de Narváez dijo que «el kirchnerismo es populismo corrupto» y consideró que el Ejecutivo «le dio un manto de cobertura a un hecho de corrupción» a pesar de haber estado «al tanto de lo que estaba pasando».

Mauricio Macri, por su parte, dijo que el escándalo implica «más responsabilidad» del Gobierno que de las Madres.