Hasta el controvertido George Soros apareció cubriendo los medios de información, repitiendo el que ya es un latiguillo de campaña en los mercados: «Lo peor ya quedó atrás...». Y tanto se insiste con el apuro por inyectarle optimismo a la gente, que se corre el riesgo de ver lo que quedó atrás: nuevamente por delante, esperando.
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Cualquiera que se moleste en releer los efectos dejados por la también tan nombrada Gran Depresión -de 1930- podrá hallar una zona inmediata donde la palabra y los intentos de superarlo todo velozmente derivaron en una recaída y muchos avatares siguientes.
En la primera rueda semanal, que clausura a junio, el resultado se pareció mucho al de la anterior. La diferencia es que en este lunes «moreno», Buenos Aires no se escondió tras un feriado y participó activamente en cuanto a su índice mayor. El Dow Jones, con su problema -ayer otra vez con la excusa del petróleo-, resultó locomotora al vacío y terminó con un 2,3% de baja. Desde allí, México acusó casi el 4%, el Bovespa algo menos -con un 3,8%- y finalmente, con el Merval de las 11 -y entre ellas pesa mucho Tenaris- superando el 4% de rebaja. Que llevó a quebrar otro piso, para instalarse en los 1.495 puntos. Las diferencias corroboraron el mal día, con 7 alzas por 43 bajas, pero el alivio provino de las de la nómina local, que solamente retrocedió un 1,33%. Tenaris resultó enorme lastre del índice, con un 5,7% de baja, llevándose la mitad del volumen efectivo. Y que comprendió $ 56 millones para acciones, demasiado activo para ensayar defensa. Pasó el lunes y dejó su estela negativa, un saldo pesado para tratar de doblegar en lo que resta.
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