8 de junio 2009 - 00:00

El dólar poselectoral, ¿más bajo?

El dólar poselectoral está por debajo del valor actual. No se trata de un nuevo milagro argentino, simplemente es la fuerte intervención que está realizando el Banco Central en el mercado de futuros. Esta presencia consiguió derrumbar el valor de la divisa para los vencimientos más cortos (es decir, fin de junio y fin de julio).

El objetivo de la entidad que preside Martín Redrado puede no dejar dudas. Se busca enviar una señal contundente de que el tipo de cambio no tendrá ningún salto luego de las elecciones, pese a las presiones de distintos grupos para que aumente el valor nominal de la divisa y así aumentar la competitividad de las empresas.

El dólar mayorista cerró el viernes en el mercado «spot» a $ 3,76 y el minorista en $ 3,77. Sin embargo, en el ROFEX se consigue a $ 3,755 a fin de junio, es decir que la tasa es negativa. Significa que es más negocio comprar dólares a futuro que hacerlo hoy en el mercado contado. Para fin de julio, el valor de la divisa llega a $ 3,794 y viene en descenso a pesar de que la cotización en el mercado contado mostró un leve ascenso, en particular en el cierre de la semana pasada.

La estrategia oficial es suavizar o directamente evitar los típicos movimientos del mercado financiero en época electoral. Por lo tanto, el objetivo es que los inversores no saquen dinero de sus plazos fijos para comprar dólares. Resulta más negocio, desde un punto de vista estrictamente financiero, cobrar la tasa de interés en pesos y asegurarse los dólares para fin de mes incluso a un precio más bajo que el que puede conseguirse en el mercado contado.

Sin atracción

Las tasas en pesos continúan en valores relativamente bajos (13% anual a 30 días para los inversores mayoristas y un nivel similar para los minoristas), por lo que no atraen a los inversores. Pero, más allá de la inflación, la clave es que resulten más atractivas que la evolución del dólar.

Una señal de alarma fue el comportamiento de los depósitos en mayo. Los plazos fijos del sector privado terminaron con una caída de 1.200 millones de pesos, que fueron compensados por una suba prácticamente igual de los depósitos a la vista (cuentas corrientes y cajas de ahorro). Por lo tanto, fueron muchos los que optaron por mantener el dinero con disponibilidad inmediata para esperar el resultado electoral. Según aseguran en el Central, en el arranque de junio el comportamiento de la plaza financiera fue totalmente normal: «Por los datos que nos transmitieron los principales bancos, el nivel de renovación de los plazos fijos que vencieron la primera semana de junio llegó prácticamente al 100%». Claro que el nerviosismo podría ir en aumento durante estas últimas tres semanas antes de las elecciones.

El Central terminó mayo con un saldo de compras netas de dólares cercano a los 750 millones. Difícilmente pueda repetirlo este mes. Por ahora, en lo que va del mes prácticamente no intervino en el mercado contado sino que lo hizo en el de futuros, especialmente en los plazos más cortos.

El termómetro que medirá el estado de ánimo de los inversores de cara a los comicios no estará reflejado en la cotización del dólar ni en la evolución del riesgo-país. En realidad, el mejor síntoma de la expectativa del mercado pasará por el comportamiento de los depósitos. Además del comportamiento flojo de los plazos fijos y el aumento de las colocaciones a la vista, otra de las tendencias notables en lo que va del año es la suba de los depósitos en dólares del sector privado, que ya suman casi u$s 9.500 millones. Refleja por un lado mayor seguridad de los ahorristas que vuelven a depositar en moneda extranjera, pero también mayor aversión a quedarse en pesos, sobre todo en un contexto que sigue siendo inflacionario pese a la baja del consumo y de tasas de interés reales negativas (porque se ubican por debajo de la inflación).

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